¿Cómo nos relacionamos con Dios?
Daniel Dardano
25 de July de 2004
El texto contenido en esta página fue tomado literalmente de lo expresado verbalmente
en público, por lo tanto no ha sido preparado y editado como un escrito formal.
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Este mensaje que voy a dar nació cuando estábamos en Argentina en el mes de mayo. Una mañana, me levanté, y tenía yo el Nuevo Testamento de Whitnnes Lee, la versión El Recobro... Hay que tener varias versiones de la Biblia, incluso la Biblia católica, porque ustedes van a saber que pasa con el purgatorio... porque son libros apócrifos los que están ahí, pero es bueno revisar esas cosas.
Cuando leía esto, hubo un versículo que captó mi atención, me capturó, y a partir de ahí hay un  mensaje que elaboré: ¿cómo nos relacionamos con Dios?

Parece que todos formamos parte de la familia de Dios, que todos formamos parte del Cuerpo de Cristo, pero no sé si todos nos relacionamos con Dios de la misma manera.
Los cinco ministerios están trabajando para que venga la unidad de la fe, el mismo Espíritu, el mismo sentir, pero tenemos que ver en este tiempo cómo nos relacionamos con Dios.

Para avanzar hacia el nivel siguiente de una relación con Dios que no tiene nada que ver con la forma en que nos relacionamos con Dios en este momento, lo vamos a entender conforme vaya avanzando el mensaje.

“Por lo tanto, hermanos, ustedes que han sido santificados
y que tienen parte en el mismo llamamiento celestial, consideren a Jesús,
apóstol y sumo sacerdote de la fe que profesamos.
Él fue fiel al que lo nombró, como lo fue también Moisés
en toda la casa de Dios.
De hecho, Jesús ha sido estimado digno de mayor honor que Moisés,
así como el constructor de una casa recibe mayor honor que la casa misma.
Porque toda casa tiene su constructor, pero el constructor de todo es Dios.
Moisés fue fiel como siervo en toda la casa de Dios,
para dar testimonio de lo que Dios diría en el futuro. Cristo, en cambio,
es fiel como Hijo al frente de la casa de Dios.
Y esa casa somos nosotros, con tal que mantengamos nuestra confianza
y la esperanza que nos enorgullece. Por eso, como dice el Espíritu Santo:
“Si ustedes oyen hoy su voz, no endurezcan el corazón como sucedió
en la rebelión, en aquel día de prueba en el desierto.”


Está hablando del pueblo de Israel.

“Allí sus antepasados me tentaron y me pusieron a prueba,
a pesar de haber visto mis obras cuarenta años.”


Eso fue lo que llamó la atención esa mañana:
“a pesar de haber visto mis obras cuarenta años.”


“Por eso me enojé con aquella generación, y dije:
Siempre se descarría su corazón, y no han reconocido mis caminos.
Así que, en mi enojo, hice este juramento: “Jamás entrarán en mi reposo.”

El reposo era la tierra de Canaán, la tierra que fluía leche y miel, después que hubieran salido del cautiverio de Egipto.

“Cuídense, hermanos, de que ninguno de ustedes tenga un
corazón pecaminoso e incrédulo que los haga apartarse del Dios vivo.
Más bien, mientras dure ese “hoy”, anímense unos a otros cada día,
para que ninguno de ustedes se endurezca por el engaño del pecado.
Hemos llegado a tener parte con Cristo, con tal que retengamos firme
hasta el fin la confianza que tuvimos al principio.
Como se acaba de decir: “Si ustedes oyen hoy su voz,
no endurezcan el corazón como sucedió en la rebelión”.


Ahora bien, ¿quiénes fueron los que oyeron y se rebelaron?
¿No fueron acaso todos los que salieron de Egipto guiados por Moisés?
¿Y con quiénes se enojó Dios durante cuarenta años?
¿No fue acaso con los que pecaron, los cuales cayeron muertos en el desierto?
¿Y a quiénes juró Dios que jamás entrarían en su reposo,
sino a los que desobedecieron? Como podemos ver,
no pudieron entrar por causa de su incredulidad.”

Hebreos 3: 1-19 NVI

Lo que vemos aquí, pinta un panorama de cómo el pueblo de Israel actuó con relación a Dios en el pasado, ya que, dice: durante cuarenta años vieron las obras de Dios, sin embargo Dios se enojó con ese pueblo.

Quiero complementar esto con:

“Sus caminos notificó a Moisés,
Y a los hijos de Israel sus obras.”

Salmo 103: 7

La Biblia dice que durante cuarenta años el pueblo vio las obras de Dios, pero aquí, además dice que: a Moisés notificó sus caminos. Dos formas de relacionarnos con Dios:

1) Por sus obras.
2) Por sus caminos.

Cada uno de nosotros se va a ver reflejado en el cuadro, cada uno de nosotros va a analizar Cómo se relaciona con Dios.
El pueblo vio durante cuarenta años obras de Dios, pero dice que a Moisés le notificó sus caminos.
Ahora bien, si hacemos un poco de historia vamos a ver algo muy interesante: 
Ustedes saben que el pueblo de Israel estuvo cuatrocientos treinta años esclavos de Egipto, durante esos años, pasaron de todo sin embargo Dios les dijo van a salir y van a salir de una manera milagrosa y maravillosa, van a salir absolutamente bendecidos y van a salir, para poseer una tierra que es abundante, por lo tanto, fluye leche y miel.

Vamos a repasar cuales fueron las obras que el pueblo de Israel vio durante cuarenta años:


1) Las obras de Dios a favor del pueblo:

¿Qué fue lo que el pueblo vio?
Dios profetizando lo que pasaría después de la esclavitud.

Y yo daré a este pueblo gracia en los ojos de los egipcios,
para que cuando salgáis, no vayáis con las manos vacías;
sino que pedirá cada mujer a su vecina y a su huéspeda
alhajas de plata, alhajas de oro, y vestidos, los cuales pondréis s
obre vuestros hijos y vuestras hijas; y despojaréis a Egipto.”

Éxodo 3: 21 y 22

Dios dijo, una de las obras que yo voy a hacer es, que si bien es cierto que estuvieron años bajo la esclavitud, van a salir ricos y van a salir con joyas, con alhajas y con vestido.
¡Damas qué precioso es esto!
¡Salir libres, pero salir rico! ¡Alhajas, joyas y vestidos!
¡Ésta fue una de las obras de Dios!


2) Dios va delante del pueblo:

Cuando salen y caminan por el desierto.

“Mas hizo Dios que el pueblo rodease por el camino del desierto del Mar Rojo.
Y subieron los hijos de Israel de Egipto armados.
Tomó también consigo Moisés los huesos de José,
el cual había juramentado a los hijos de Israel, diciendo:
Dios ciertamente os visitará, y haréis subir mis huesos de aquí con vosotros.
Y partieron de Sucot y acamparon en Etam, a la entrada del desierto.
Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos
por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles,
a fin de que anduviesen de día y de noche.  
Nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube de día,
ni de noche la columna de fuego.”

Éxodo 13:18-22

El pueblo empieza a caminar por el desierto: con vestidos, alhajas, joyas.
¿Nos imaginamos el calor del desierto?
Y Dios les ponía una columna de nubes que les tapaba del sol y de noche una columna de fuego para que alumbrara el camino. Porque no había luz eléctrica, ni lámparas, ni linterna.
Y dice: “Todo el tiempo ellos vieron las obras de Dios con una columna de nubes y una columna de fuego.”
¡Obras de Dios!


3) El pueblo vio dividas las aguas:

Y el ángel de Dios que iba delante del campamento de Israel,
se apartó e iba en pos de ellos; y asimismo la columna de nube
que iba delante de ellos se apartó y se puso a sus espaldas,
e iba entre el campamento de los egipcios y el campamento de Israel;
y era nube y tinieblas para aquéllos, y alumbraba a Israel de noche,
y en toda aquella noche nunca se acercaron los unos a los otros.

Y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo Jehová
que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche;
y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.”

Éxodo 14: 19-21

El líder Moisés, levanta su mano y las aguas se abren, para que ellos pasaran.
¡Eso fue lo que el pueblo vio! ¡Así se relacionaba el pueblo de Israel con Dios, viendo las obras de Dios!


4) El pueblo vio a sus enemigos muertos:

Y los hijos de Israel fueron por en medio del mar,
en seco, teniendo las aguas por muro a su derecha y a su izquierda.

Así salvó Jehová aquel día a Israel de mano de los egipcios;
e Israel vio a los egipcios muertos a la orilla del mar.”
Éxodo 14: 29 y 30

¡Ése era el Dios que veía el pueblo de Israel!
¡Ésas eran sus obras!


5) El pueblo vio que Dios endulzó las aguas:


“E hizo Moisés que partiese Israel del Mar Rojo, y salieron al desierto de Shur;
y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua.
Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara,
porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara.
Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo:
¿Qué hemos de beber? Y Moisés clamó a Jehová,
y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas,
y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó;
y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios,
e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos,
y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié
a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.
Y llegaron a Elim, donde había doce fuentes de aguas,
y setenta palmeras; y acamparon allí junto a las aguas.”

Éxodo 15: 22-27

¡Obras de Dios!
El pueblo dice: ¡Aquí las aguas son amargas! ¡Moisés no podemos tomar agua!
Y Dios dice: ¡Moisés no te preocupes, agarra un árbol y tíralo... Y las aguas se endulzaron. Pero además de eso, de beber agua dulce.
Dios les hace una promesa: ¡Ustedes nunca van a estar enfermos!
¿Qué más podía pedir un pueblo? ¡Veían todas las obras de Dios! ¡Tenían todas las promesas a su favor!
Sin embargo Hebreos dice: Que Dios se enojó con ellos, porque el problema está en cómo nos relacionamos con Dios.


6) Dios da de comer al pueblo:

Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo;
y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día,
para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no.

Y cuando el rocío cesó de descender, he aquí sobre la faz
del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una escarcha
sobre la tierra. Y viéndolo los hijos de Israel, se dijeron unos a otros:
¿Qué es esto? porque no sabían qué era. Entonces Moisés les dijo:
Es el pan que Jehová os da para comer.

Y la casa de Israel lo llamó Maná;
(Significa ¿Qué es esto? Y era la pregunta que se hacían.)
...y era como semilla de culantro, blanco, y su sabor como de hojuelas con miel.
“...Era blanco como la semilla de cilantro, y dulce como las tortas con miel.”
Éxodo 16: 4; 14-15 y 31 RV60 y NVI

O sea, todas las mañanas de todos los días ellos miraban y caía comida, todas las mañanas...
¡Ése es el Dios que obra! ¡Ellos se acostumbraron a que Dios actuara así!


7) Un panorama de las obras de Dios.

Y yo os he traído cuarenta años en el desierto;
vuestros vestidos no se han envejecido sobre vosotros,

¡Aquellos que le sacaron a los egipcios!
...ni vuestro calzado se ha envejecido sobre vuestro pie.”
Deuteronomio 29:5

¿Qué le parece?
¡Cuarenta años con el mismo vestido...! ¡Las mujeres dicen no! ¡No!
Claro, pero Dios se los renovaba. Y también el calzado... ¡Cuarenta años!
Y sin embargo Hebreos dice: Dios se enojó con ese pueblo.

Hay mucha Iglesia de Jesucristo, mucha gente que se relaciona con Dios por sus obras, ven a Dios obrar y ésa es la cadena que los tiene enganchados a Dios.
¡Un día Dios me salvó! Ese día yo dejé el cigarro. Dejé la droga. Era un mujeriego y dejé esto y lo otro... Agradezco a Dios porque: ¡La obra de Dios en mi vida ha sido maravillosa! ¡Y es bueno!
Es más algunos dicen: 
¡Cómo cree usted que yo no voy a servir a Dios con todas las obras que hizo en mi vida!
En el fondo le están pagando un favor...

No es malo, pero es incompleto. No es como Dios quiere relacionarse con nosotros.
¡Me nació un bebé, me nacieron tres!
Ah, cambié de trabajo. Me aumentaron
Mi matrimonio mejoró, ya mi marido no piensa en el divorcio...
Y empiezan a alimentar su vida, exclusivamente de las obras de Dios

Vamos a hacernos unas preguntas:


1) Relación por las obras.

¿Qué pasa el día que Dios no obra? 
El profeta Cipolla vio gente triste, porque muchos están relacionados con Dios, por sus obras.
Lo voy a poner de otra manera, a la inversa:
Una persona se acerca al pastor: Pastor, no sé qué está pasando en mi vida, pero hace mucho que no veo a Dios obrar... Y se deprimen.
¿Es una realidad o no?
Alguien me falló. Y Dios me falló.
Quince años le estoy orando y no me contesta. ¿Qué pasa?
Porque cuando “concibo a un Dios con el cual me relaciono por obras” y por quince años no hay respuesta, tengo serios problemas con Dios.”

¡Tenemos que tener cuidado cuando exclusivamente y solamente, nos relacionamos con Dios por obras!
Es muy simple, escuche usted una radio Cristiana:
¡Traiga a sus enfermos! ¡Traiga a éste! Y se les llenan los lugares...
¡Claro! Porque lo único que hacen es satisfacer las necesidades de la gente.
La gente se va sana pero con un tremendo vacío espiritual y nunca se relacionó con Dios, lo único que pasó es que lo sanó.
Una Iglesia apostólica, cambia absolutamente el enfoque, porque Dios no quiere que nos relacionemos, exclusivamente con Él por sus obras.
Es más: ¡Nos vamos a arrepentir!

¡Hay mucha gente enojada porque Dios no le ha respondido! O frustrada, o vive decepcionada, y dicen: Cómo me voy a comprometer con Dios si Dios me falló! ¡Mire cómo me salió mi hijo.
¿Cómo me salió? Esto es lo mismo que cuando un padre le dice a un hijo: Eres un maleducado. Y el hijo le tiene que decir: Y tú eres un mal educador.
Porqué, ¿quién lo educa? El padre. ¡Y le dice mal educado!

Tenemos un serio problema de falta de discernimiento para relacionarnos con Dios.
¡Pero si leo la Biblia todos los días! ¡Oro todos los días!
Pero no establecí una relación con Dios.

Tú lees la Biblia y crees que Dios tiene que obrar como a ti te parece; y Dios no obra así.
Por lo tanto, cuando nos relacionamos con Dios por obras tenemos serios problemas.

“Por eso me enojé con aquella generación, y dije:
Siempre se descarría su corazón, y no han reconocido mis caminos.
Así que, en mi enojo, hice este juramento:

Jamás entrarán en mi reposo.
Hebreos 3:10-11 NVI

¡El pueblo de Israel veía las obras de Dios!
¡Pero se acostumbró tanto a las obras de Dios que nunca reconoció los caminos de Dios!
Y Dios dijo: ¡Cuarenta años haciéndole favores! ¡Cuarenta años dándole maná! ¡Cuarenta años dándole vestido! ¡Cuarenta años manteniéndoles en el desierto! ¡Cuarenta años!

Estos tienen el corazón duro por lo tanto:¡El maná seguía cayendo!
Pero... ¡Dios en su corazón quería que se murieran todos!

Repito: ¡El maná seguía cayendo!
Pero ¡Dios en su corazón los había matado a todos!
¿Por qué es incompleto relacionarnos con Dios por obras?
¡No se me cumplió la palabra profética!
¡El profeta es un mentiroso!
¡Tengo la palabra profética sobre mi vida, pero yo no veo a Dios obrar en mi vida!

¡Porque estamos mal relacionados con Dios!
Y dijo Dios: ¡No entrarán en mi reposo!
¡No se preocupe, que el mensaje termina bien, no vamos a dejar esto en negativo!
Éste es un espejo para nosotros, pero necesitamos ver para no repetir la historia.

Le voy a mostrar el corazón pastoral, o el de muchos pastores:
¡Moisés intercediendo por el pueblo!

“Perdona ahora la iniquidad de este pueblo según la grandeza de tu misericordia,
y como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aquí.


Ése es el clamor pastoral, entonces contesta Dios.
“...Yo lo he perdonado conforme a tu dicho.”
¡Moisés el perdón está!
“Mas tan ciertamente como vivo yo, y mi gloria llena toda la tierra, todos los que vieron mi gloria y mis señales...
O sea, mis obras.

“... que he hecho en Egipto y en el desierto, y me han tentado ya diez veces,
y no han oído mi voz, no verán la tierra de la cual juré a sus padres;
no, ninguno de los que me han irritado la verá. Pero a mi siervo Caleb,
por cuanto hubo en él otro espíritu, y decidió ir en pos de mí, yo le meteré
en la tierra donde entró, y su descendencia la tendrá en posesión.

Diles: Vivo yo, dice Jehová, que según habéis hablado a mis oídos,
así haré yo con vosotros. En este desierto caerán vuestros cuerpos;
todo el número de los que fueron contados de entre vosotros, de veinte años arriba...”

¡Solamente los chiquitos!
“...los cuales han murmurado contra mí. Vosotros a la verdad no entraréis en la tierra,
por la cual alcé mi mano y juré que os haría habitar en ella; exceptuando
a Caleb hijo de Jefone, y a Josué hijo de Nun. Pero a vuestros niños,
de los cuales dijisteis que serían por presa, yo los introduciré,
y ellos conocerán la tierra que vosotros despreciasteis.
En cuanto a vosotros, vuestros cuerpos caerán en este desierto.”

Números 14: 19-24; 28-32

Dios le dijo: ¡Moisés! “Yo los perdono, los he perdonado muchas veces, pero perdón no es igual a posesión”.
¡Se van a morir!
¡Porque durante cuarenta años, todo lo que vieron fueron mis obras; se guiaron por su vista, por su corazón, por sus sentimientos y por sus emociones!
Cuando Yo les hablé de una tierra donde fluye leche y miel, mandaste doce espías.
Diez dijeron no sirve, dos tuvieron fe para creer en la tierra y esos dos entraron, porque hablaron en fe.
Porque cuando nosotros vivimos viendo las obras de Dios, exclusivamente, nuestro vocabulario se limita a las obras de Dios que hemos visto; y cuando no vemos a Dios obrar “no tenemos tema para hablar”.

Dios dijo: ¡Cuarenta años, para que me vieran más allá de mis obras! ¡Y no lo hicieron!
Por lo tanto: ¡Moisés! ¡Yo los perdono, pero no entran!

Cuando exclusivamente conocemos a Dios por obras tenemos serios problemas porque la vida del Espíritu no está fluyendo, está fluyendo a flor de piel, emociones, sentimientos y la percepción de un Dios que, solamente, lo único que sabe hacer es darme cada día para mis necesidades.


2) Relación por caminos.


“Sus caminos notificó a Moisés, Y a los hijos de Israel sus obras.”
Salmo 103: 7

¡Esto es otra cosa! Ya avanza un poco más.

“Por eso me enojé con aquella generación, y dije:
Siempre se descarría su corazón,
y no han reconocido mis caminos.
Así que, en mi enojo, hice este juramento: Jamás entrarán en mi reposo.”

Hebreos 3:10-11

¡Las obras de Dios! Son los hechos portentosos que Dios hace. Los caminos de Dios. Son los principios que Dios tiene para actuar.
Nosotros sabemos que la Biblia es la verdad, que tenemos que orar a Dios; pero sabemos también, que tenemos que leer la Biblia, porque allí están “los caminos del Señor”.

Hay gente que dice: ¡Yo conozco los caminos del Señor! ¡Yo sé por dónde Dios se mueve! ¡Ya entré en un nivel un poquito más alto! ¡Ya no tengo tanta emoción a flor de piel, ahora yo me atengo a la Palabra, empiezo a conocer los caminos del Señor!

 

Vamos a ver un hombre que es un ejemplo:

“Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer,
habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte,
y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra?
Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí,
que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio,
para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado
acerca de él. Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor contra
Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos
se ha agravado en extremo, descenderé ahora, y veré si han consumado
su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré.
Y se apartaron de allí los varones, y fueron hacia Sodoma;
pero Abraham estaba aún delante de Jehová. Y se acercó Abraham y dijo:
¿Destruirás también al justo con el impío?


¡Abraham sabía quién era Dios!

Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no
perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él?
Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo
tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra,
¿no ha de hacer lo que es justo? Entonces respondió Jehová:
Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo
este lugar por amor a ellos. Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he
comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza. Quizá faltarán
de cincuenta justos cinco; ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad?
Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco. Y volvió a hablarle, y dijo:
Quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor a los cuarenta.
Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare: quizá se hallarán allí treinta.
Y respondió: No lo haré si hallare allí treinta. Y dijo: He aquí ahora que
he emprendido el hablar a mi Señor: quizá se hallarán allí veinte.
No la destruiré, respondió, por amor a los veinte. Y volvió a decir:
No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez:
quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor a los diez.
Y Jehová se fue, luego que acabó de hablar a Abraham; y Abraham volvió a su lugar.”

Génesis 18: 17-33

¡Abraham conocía a Dios y conocía los caminos de Dios! ¡Abraham sabía que Dios era justo y como conocía de la justicia de Dios, empezó a pedir por la ciudad!
¡No es que esté mal! Pero conforme siga, lo voy a llevar a otra cosa que supera a esto, que lo va a incluir pero desde otro punto de vista.
Abraham dijo:“Yo voy, como conozco los caminos de Dios, voy a pedirle a Dios que haga cosas que se que Dios puede hacer.”

En el Antiguo Pacto uno se podía relacionar con Dios por caminos.
Ahora bien, Jesús dijo: “Yo soy el camino”. Juan 14:6
Viene un cambio de Pacto y con el cambio de Pacto, viene algo diferente a nuestra vida para conocer a Dios de manera diferente, para ver las obras de Dios de manera diferente.
Si nosotros nos anclamos exclusivamente en todos los conceptos del Antiguo Pacto, tenemos nuestra mente educada a “colgarnos” de Dios y a ver lo que Dios tiene que hacer “por” nosotros.
Cuando damos el paso al Nuevo Pacto, a través de Jesucristo que consumó el Nuevo Pacto por nosotros en la cruz del Calvario, entonces nos vamos a relacionar con Dios de una manera diferente.

¡Y de esto quiero hablar!
La manera en que en el Nuevo Pacto, nos relacionamos con Dios es por: “Vida”. ¡Por vida impartida!

El pueblo de Israel veía las obras de Dios, pero no habían pasado por la sangre de Cristo, ni por la redención, se podían conocer los caminos de Dios, pero no se tenía la vida de Dios adentro.
Cuando uno empieza a ver el panorama del plan de Dios, empieza a darse cuenta hacia donde Dios apunta.
Cuando Jesucristo viene al mundo a consumar el Nuevo Pacto, lo que uno tiene adentro es la Vida de Dios.
Hay muchos pasajes que hablan de esto pero este es uno de los pasajes más claros que habla del tema.

“El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios,
le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado
acerca de su Hijo. Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna;
y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida;
el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.

Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios,
para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.”

1 Juan 5: 10-13

Esta palabra es determinante, dice: Hay un testimonio interno en aquél que ha creído, y dice:

“... tiene el testimonio en sí mismo” El que cree en el Hijo de Dios.
Esto es muy simple:

“Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.
El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.”

1 Juan 5:11- 12

Los discípulos de Jesús, mientras andaban con Jesús, creían en él pero no eran salvos, hasta que Jesús resucita y va al aposento alto: Sopló y dijo: reciban el Espíritu Santo.
Mucha gente dice que ese es el bautismo con el Espíritu Santo. ¡No!
Esa palabra “sopló” es la misma que en Génesis 2:7.
Cuando estaba el muñeco de barro hecho, el hombre y dice:

“... sopló en su nariz aliento de vida y fue el hombre un ser viviente.”

Lo que Jesús le dio a sus discípulos en ese momento fue: ¡La vida que no tenían! 
¡Hicieron todas las obras! ¡Conocieron los caminos! ¡Jesús los mandaba con poder y autoridad!
¡Pero no tenían el testimonio interno de la vida del resucitado!
Por eso dice Juan, el que cree: tiene el testimonio en sí mismo. Por eso cuando Jesús sopló y dijo: “... reciban el Espíritu Santo.”
¡La vida de Dios los vino a habitar!
Es imprescindible: ¡Recibir la vida de Dios! ¡Caminar por la vida de Dios! ¡Y ser guiado por la vida de Dios!

Entonces entenderemos: “Las obras y los caminos” cuando la vida nos sea manifestada. ¡La Iglesia sigue viviendo por obra y por camino, porque no identificó la vida!
Es más fácil y más común; de todos los días: tocar que el testimonio interno.
Porque hay tanto santito milagroso al que la gente le cree, le debe una devoción porque le hizo esto o lo otro, lo toca, le deja moneditas, por obra.
Cuando ese santito no haga ninguna obra milagrosa, se verá donde está la fe de esa gente. Pero la mentira funciona de tal manera que le siguen creyendo.

Por eso la Iglesia de este tiempo, tiene que despertarse, tiene que ¡Identificar la vida que tiene adentro!

Si tu recibes esto, vas a saltar escalones en tu vida, porque no verás a Dios ni por obras, ni por camino, ni habrá tristeza que te domine, aunque no tengas dinero o tu marido se vaya.
Cuando tienes la vida y trabajas desde la vida, el enfoque de tu vida es diferente.
Hay gente que confiesa derrota y tristeza, porque no identificó la vida de Cristo.
Y son las cosas que le pasan o que no le pasan, o piensa que es justo, bueno, dice “siempre la verdad, es honesto y trabajador”.
Y Dios dice: ¡No identificaste la Vida!  

“Estás viviendo por el esfuerzo de lo que eres y los recursos naturales que tienes, pero que no pasaron por la cruz y murieron”. Cuando esos recursos, habilidades, talentos, formas de ser, pasan por la cruz, emergen santificados por el Espíritu Santo.

Juan es muy claro: ...tiene el testimonio en sí mismo... Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.

Así que, lo primero que identificamos es que: ¡Cuando nos arrepentimos de nuestros pecados, la vida de Dios viene a morar dentro de nosotros! ¡La vida de Dios es, la calidad de vida de Dios, que es eterna!

Se muere y aquí queda el polvo, pero vivirá para siempre con Dios.
La gente tiene inmortalidad, pero algunos se van al infierno, en el sepulcro no termina todo, pero el cristiano tiene vida eterna.
La vida eterna es la vida de Dios en mí, la calidad de vida de Dios es una vida eterna y vamos a estar con él para siempre.

Ahora bien, en razón de la vida de Dios en mí vamos a ver: El apóstol Pablo está hablando algo muy importante que tiene que ver con esta vida.

“Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él.”
“Pero el que se une al Señor se hace uno con él en espíritu.”
1 Corintios 6: 17 RVR y NVI

No solamente recibimos la vida de Dios y hay un testimonio interno de la vida de Dios, sino que dice: ¡Ahora estamos unidos en espíritu a Él!
Cuando un hombre y una mujer se unen en matrimonio, son una sola carne, porque el matrimonio es inseparable, el divorcio fue permisivo por causa de la incredulidad del corazón.
Tenemos que rescatar la esencia del matrimonio una sola carne y eso tiene que ver también con el espíritu.
Este ejemplo es para que entendamos lo grandioso que Dios produjo en nosotros.

¡La vida de Cristo está en nosotros y ahora estamos, inexcusablemente unidos espiritualmente, a Dios y a su vida!

Por eso no puedo actuar de una manera diferente a la vida que me ha sido metida adentro.
Lo que la Iglesia ha hecho durante muchos años es, por no identificar el testimonio interno de la vida de Dios, actuar como actúa todo el mundo y aplastó la vida del Hijo.
Reacciones humanas temperamentales que no tienen nada que ver con la vida que nos ha sido dada.  
Ésa es la razón por lo que los mensajes de muchos años atrás eran: esfuércense, sean santos, vivan una vida digna del Señor.
Y cada vez oprimían más la vida de Cristo y hacía emerger más mi esfuerzo para agradar a Dios.
Resultado: ¡Frustración!

Gente que entra a la Iglesia como zombis, vamos a cantar, ofrendar... ¡Qué palazo que nos dieron hoy!
¡Porque como no se identificaba la vida, había palazos bíblicos!
No funciona, el testimonio de la vida es lo que me hace identificar la manera de caminar.
¡Estoy unido a Él!
Ésta vida, que es divina, que está dentro de mí y que es eterna, tiene que ver con el Nuevo Pacto, por eso dice:

El que se une al Señor un espíritu es con él.
Tú y yo estamos en un Nuevo Pacto. Hicimos un pacto con el Señor. Fuimos unidos a él por vida impartida.
¡No es gratis!  ¡Vengan a Cristo la salvación es gratis! ¡No!
¡La salvación te cuesta todo! Por eso hay gente que no entiende nada, porque les dijeron:
¡Que esto no les costaba nada! ¡Que levantaba la mano y creía en Cristo!
Pero no le pintaron el panorama del Reino. 
Levantar la mano es fácil, pero: ¡Vivir en un mismo espíritu con él es identificar como tengo que vivir!

Está bien que leamos la Biblia durante media, dos o una hora, pero la cuestión es, cuando estamos manejando...
Tenemos que tener la misma actitud que cuando estamos leyendo la Biblia porque la vida de Cristo está en mí.
¿La vida de Cristo se entristece dentro de mí? No.
¿Y por qué vivimos tristes? 
¿La vida de Cristo tiene reacciones que justificamos diciendo “se me escapó” o “es el viejo hombre”? ¡No!
¡Es porque no identificamos la vida de Cristo!

Cuando identificamos la vida de Cristo todo eso se acaba, porque el nivel asciende: ¡A vivir por la vida de Cristo y no por las circunstancias!

Desde la vida de Cristo, le hablo a mis circunstancias. Desde mi vieja naturaleza estoy debajo de la circunstancia, pero desde la vida de Cristo le hablo a mi circunstancia.
Aún a esa realidad; y digo: ¡Esto es pasajero! Porque la vida de Cristo que está en mí no tiene nada que ver con esta circunstancia, a los sumo, es un escalón que me sirve para probar mi fe y saber dónde estoy parado, porque la vida de Cristo está en mí.

¿Qué persona va a querer venir a una Iglesia de derrota? Donde todos tienen que ser pobres, andar mal vestidos...
Papás: ¿Todas las mañanas oran para sus hijos crezcan? No, porque cuando hay vida hay crecimiento.
No estoy diciendo ninguna maravilla, usted no ora para que salga el sol todas las mañanas, es normal.
¡Dios lo ha determinado! ¡Si la vida de Cristo sale, nos ahorraremos un montón de oraciones!

Caminar por la vida de Cristo, esto me fue revelado a mí, desde ese día no duermo tranquilo porque no tengo palabra para transmitir lo que a mí me fue mostrado, creo que lo estoy dando en dosis y ruego a Dios para que tomen parte de esas dosis, porque es otra cosa con la vida de Dios.
La vida de Dios en mí no fracasa, por eso nuestros estudiantes tienen que ser de diez.

Un pastor quiere meter mentalidad de Reino en la Iglesia, tomó un margen de nueve y diez en su iglesia.
Los chicos desde kinder hasta universidad, cuando están en el margen de nueve a diez, él ve las calificaciones y los hace pasar al frente y les da a los de 9.2, doscientos pesos, a los de 9.5, trescientos cincuenta y a los de 9.10, quinientos pesos.
Empezó con un grupito y ahora se le duplicaron.

¿Qué nos muestra? Que en el potencial natural estamos funcionando cuando nos reconocemos.
¡Cuanto más cuando identifico la vida de Dios, sobrepaso el techo de diez!
Si no dice amén es porque no lo cree.
No le puede decir a su hijo: ¡Qué bueno sacaste seis! ¡No!
Porque la gente de Reino tiene que ser excepcional.
¡Puedes dar más! ¡Puedo dar más! ¡Para Gloria de Dios!
Por eso Dios se Glorificó en la vida de Renata, porque aunque todos dijeron que iba a ser una niña con meningitis, dijimos no hay caso, contra Dios nadie puede y esta niña va a ser normal.

Hay ginecólogos que te dicen “esto...” Yo le creo a Dios y que digan lo que quieran.

No estoy hablando de no cuidarse, no lo tomemos para otro lado. Estoy hablando de creerle a Dios por la vida de Cristo que está en mí. ¡No porque si tienes tantos años cuando nazca tu hijo, fíjate que puede nacer...Abraham tenía cien y Sara noventa! ¿Nació down Isaac? ¡No!
¡Porque Dios hace lo que quiere! ¡Hay que creerle!
Cuando hablamos de crecimiento, fue muy lindo ver que, ¡Cuando hay vida hay crecimiento!

“Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes.
Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma,
sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes
pueden dar fruto si no permanecen en mí.

Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí,
como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada.”

Juan 15: 4-5 NVI

Jesús está diciendo, ¡Es normal, vid y ramas que vivan unidas entre sí porque si no, no hay fruto!
Jesús está diciendo. ¡Así como la vid y la rama están unidas, así ustedes como están unidos a mí indefectiblemente, tienen que identificarlo y permanecer unidos a mí. Porque si eso no sucede ustedes no tendrán fruto, no serán productivos.

Estos versículos se los ha hablado para evangelización:
¡Demos frutos, traigamos gente! ¡No tiene nada que ver!
¡Tiene que ver con crecimiento! ¡Por ley natural vid y rama, están unidas! ¡Por ley espiritual la vida de Cristo y mi espíritu están ineludiblemente unidos por lo tanto es inevitable que yo de fruto!
Es inevitable, porque además es legal.
Esto es muy importante.

Ahora bien, Jesús dijo: Sin mí nada pueden hacer.
Nosotros le hemos ayunado a Dios y orado, para que conteste cosas y haga cosas en nuestra vida, y Dios dice: “no funciona”. 
No estoy en contra del ayuno como ejercicio espiritual, dice Dios, pero la razón por la que están ayunando es equivocada, porque ustedes me están queriendo torcer la mano.
¡Qué piadosos somos que estamos ayunando! ¡Eso es una huelga de hambre! ¡Eso no es ayuno!
Porque el ayuno que yo escogí es hacer justicia.
¡Es para cambiarte a ti, no para contestarte tus caprichos!

Por eso Iglesia apostólica hay que revisar el ayuno.
Si el ayuno me va a cambiar a mí, para que desde mi naturaleza nueva, yo vea como Dios obra y los caminos de Dios... ¡Aleluya!
¡No que vamos a ayunar porque necesitamos quinientos mil pesos porque hay que comprar el teatro! ¡No!

Ahora bien, la cuestión es, cuando usted tiene un árbol y tiene ramas así como hablamos de la vid y las ramas: el fruto que da ese árbol, que está en las ramas: ¡Es un fruto que se ve!
Quiero decir, el fruto que dan esas ramas no crece hacia adentro, uno no tiene que ir a agujerear el árbol y decir voy a agarrar las manzanas que están adentro, uno las ve y las toma.

¡Cuando yo permanezco en el Señor yo no crezco en mí mismo!
¡No crezco en amor, crezco en la manifestación del amor de Dios que está en mí, porque el Espíritu Santo me lo puso adentro, porque pertenece a la vida de Dios!
¡No crezco en fe, sino en la manifestación de fe que Dios puso dentro de mí!

Por eso Pablo dijo: Que él ya no vivía y lo que ahora vivía, lo vive en la fe “del” Hijo de Dios, no dice lo vivo en la fe “en” el Hijo de Dios.
...Lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe “del” Hijo de Dios.
¡No en la fe que yo tengo en el Hijo!
¿Qué significa esto?
Adentro, en la vida divina, está la fe lo que sale de mí es la fe del Hijo de Dios.
Soy una manifestación de la fe del Hijo de Dios.

¡Yo no crezco en santidad!
¡Yo crezco en la santidad de Dios que está dentro de mí!
Por eso Pedro dice: “...sean santos porque yo soy santo.”

Y mucha gente se agarraba la cabeza: ¡Y ahora que dice acá! ¡Qué fácil para ti! Pero cuando identifico lo que tengo.
¡Claro que puedo ser santo!
¿La naturaleza de Cristo dentro de mí puede pecar?
El que tiene la vida de Cristo, dice 1 Juan; y los teólogos se volvieron locos con esto. ¡No peca ni puede pecar!

¡Pero esto no es para teología, esto es para revelación!
Porque la vida de Cristo que tengo dentro, cuando predomina, no tiene necesidad de pecar. ¡Es que yo caí porque soy débil! ¡No! ¡Yo caí! ¡Y Cristo crucificó ese yo allá en la cruz! Me voy a meter en problemas con la psicología otra vez: El famoso ego. ¡Tiene afectado el ego! ¡Le dieron en el ego! ¡El ego quedó en la cruz, porque yo adentro tengo a Cristo!
Nos hemos comido la psicología humanista, el diablo nos ha engañó, estamos siguiendo los parámetros del mundo por no haber descubierto lo más simple y lo más elemental que es ¡Tener vida para empezar a crecer!
¡Voy a mandar a mi hijo a un instituto para que aprenda a caminar! ¡No!
Primero empieza gateando, después se agarra de los muebles, de la cortina, la tira abajo o a lo sumo lo que haces, es sostenerlo de los brazos y se lo hace caminar. Pero les enseñas a caminar porque lo trae incorporado.

¡La vida de Cristo tiene incorporado todo lo que hace falta en esta vida!
Por eso un día se van a acabar los consultorios espirituales y las consejerías. ¿Pastor me da un turno? La consejería va a ser para nuevos, dos o tres meses y después avanza. ¡Tiene la vida de Cristo adentro!  ...Estoy luchando con este pecado. La vida de Cristo adentro dice: ¿Por qué habla así?

¡Esto es liberador!
¡Uno crece en la manifestación de todo lo que es Él!
Crecemos en manifestarlo a Él, porque ya no vivo yo, dice Pablo, sino que vive Cristo en mí.
Pablo desde la revelación y desde su propia posición de la vida de Cristo, sabía lo que estaba hablando.

Ahora va a entender diferente el fruto del Espíritu:


Las obras
son de la carne, pero el fruto es del Espíritu, así que cuando tiene:

...amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza,
dice la Biblia: ... contra estas cosas no hay ley.

Esos nueve frutos salen de la nueva vida de Cristo que está en mí.
¿Quién le puede poner ley al amor, la paz, al gozo, a la templanza? Cuando actúas así en la vida, la gente dice: ¡Éste es un extraterrestre! Y tú le dices: ¡Amén, eso es lo que soy! ¡Porque adentro tú eres celestial! ¡Tienes la vida de Cristo! Y yo también... Eso es lo que tiene que ver la gente, el mundo sin hablar una palabra.

Vamos a hacer folletos... No estoy en contra, pero el mejor folleto soy yo. Dos mil folletos para repartir acá o allá, en todo el barrio. Los folletos son palabras, lo que la gente tiene que ver es a Cristo saliendo de mí.
Todo lo que tengo será para otra oportunidad, porque se nos está revelando más y más, qué es lo que incluye el sacrificio de Cristo.
A partir de hoy toda nuestra vida tiene que manejarse y tener una conducta desde la vida de Cristo que está adentro.
La vida de Cristo que está adentro: ¡No le llora a Dios!
Se imagina a Cristo adentro diciendo, Papá dale trabajo, dale marido... Eso es porque la vieja naturaleza todavía está ahí. ¡Y además nos gusta! Hay gente que le gusta dar vuelta en su problema, porque sino, no tiene de qué hablar.

¡Te invito a un ejercicio! A partir de hoy deja hablar a la vida de Cristo que está adentro.
El testimonio interno del Espíritu, déjalo hablar y ten paciencia, porque tu vida va a empezar a cambiar. ¡No es que mi vida fracasó porque me casé mal! ¡No!
¿La vida de Cristo adentro, es indigna? ¡No! ¿Y por qué te sientes indigno?
Porque la psicología lo metió. Gracias a Dios que hay gente que ya han identificado la vida de Cristo y están actuando así en sus trabajos y está empezando a pasar cosas maravillosas en su entorno y están empezando a cambiar situaciones sin siquiera abrir su boca.

Profetizo y esto va a suceder: ¡Van a venir a la Iglesia a buscar a cristiano para las empresas! ¡Los cristianos no tendrán que presentar más currículum, los van a venir a buscar!  Esto no sucede todavía porque en la Iglesia, los cristianos están actuando igual que la otra gente, no productivos, conformistas, adecuándose al sistema, sindicalizándose.
¿Quién dijo que te tienes que sindicalizar? No te tiene que defender nadie.  Cuando tu trabajas, nadie te hecha, mentalidad de empleado. ¡Se tiene que acabar!
Llega el día que nos van a venir a buscar.  Si no está ocurriendo fue porque todavía ellos no ha visto a Cristo trabajando, a Cristo sentado en la computadora, a Cristo en el escritorio.

¡Tú dices que sí! No me hables desde tú vieja naturaleza, no te quiero escuchar más decir: ¡Yo soy así! ¡No! La vida de Cristo tiene que salir, tu cociente intelectual es más alto del que tú dices que tienes. El salario que no te alcanza te está maldiciendo. ¡Es porque tú no liberaste la vida de Cristo que está adentro! ¡Tengo cuarenta y cinco años, no me toman en ningún lado! ¿Eso lo dice Dios? La mente de empleado es “me tengo que emplear”. ¡No! ¡Por eso las empresas tienen que surgir y los empresarios tienen que surgir!
¡Entonces la Iglesia va a mostrar un Cristo resucitado, poderoso que actúa poderosamente en nosotros!

Quiero que oremos y yo me quiero unir a la oración de ustedes:
Le vamos a pedir perdón al Señor, por no haber identificado la vida de Cristo en nosotros. Hemos creído en una salvación inoperante. Pero dice Juan, tienen el testimonio en si mismo. Y por el Espíritu, voy a pedir al Señor que nos sea revelado el testimonio interno de la vida de Cristo en nosotros! Es muy importante lo que vamos a orar, porque cuando estamos orando esto al Señor, la vida de Cristo tiene que explotar dentro de nosotros.

¡Por favor no analices con tu mente! Le estoy hablando al espíritu: ¡Deja al Espíritu Santo fluir! Dios le dijo al pueblo: cuarenta años vieron mis obras pero se mueren todos, no los quiero. Tienen vestidos, tienen alimento, tienen todo pero se mueren porque yo conozco el corazón. ¡No Iglesia! ¡No!  Ya lo hemos visto: ¡Perdón sí, pero posesión no!

¡Tú podrás vivir perdonado pero nunca poseerás aquello que Dios te prometió si no identificas la vida de Cristo que tienes adentro y empiezas a caminar por la vida de Cristo y empiezas a manifestar a Cristo en todo momento de tu vida!
Vamos a orar en unidad de Espíritu, porque todos sentimos esta profunda necesidad de ascender a un nuevo nivel, desconocido para la mente y el corazón humano, pero gracias a Dios porque no es por vista, es por fe.
Y vamos a darle paso a la vida de Cristo, vamos a dejar que salga.


¡Padre! En el Nombre de Jesús, con humildad de espíritu estamos en tu presencia porque hemos visto que no solamente en el Nuevo Pacto, tenemos la vida, sino que estamos unidos al autor de la vida.
¡Señor no podemos escaparnos de esto!
Lo que nos pasó cuando nos escapamos es que nuestra vida fue una frustración total y completa porque pisoteamos la vida de Cristo dentro de nosotros y vivimos de acuerdo a los mecanismos, sistemas y programas humanos. ¡Perdónanos! ¡En el Nombre de Jesús!
¡Nos arrepentimos por no haber sido coherentes y no haber dedicado tiempo a discernir el paquete interno, el testimonio interno de la vida de Cristo en cada uno de nosotros!

¡Hemos fracasado, pero nunca tuviste la culpa! ¡Nos hemos enojado, pero nunca tuviste la culpa! ¡Hemos sentido que eras injusto, pero nunca tuviste la culpa! Hoy nos arrepentimos, porque queremos el caudal de la vida de Cristo, dejando que fluya como preciosos ríos de agua viva para que ese alimento de la vida de Cristo se desparrame, en nuestra ciudad, donde sea.
Y la gente pueda ver a un Cristo manifestado en nosotros.
¡En el Nombre de Jesús!




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