
en público, por lo tanto no ha sido preparado y editado como un escrito formal.
AUDIO
Este mensaje que voy a dar nació cuando estábamos en Argentina en el mes de mayo. Una mañana, me levanté, y tenía yo el
Nuevo Testamento de Whitnnes Lee, la versión El Recobro... Hay que tener varias versiones de la Biblia, incluso la
Biblia católica, porque ustedes van a saber que pasa con el purgatorio... porque son
libros apócrifos los que están ahí, pero es bueno revisar esas cosas.
Cuando leía esto, hubo un versículo que captó mi
atención, me capturó, y a partir de ahí hay un mensaje que elaboré: ¿cómo
nos relacionamos con Dios?
Parece que todos formamos parte de la familia de Dios,
que todos formamos parte del Cuerpo de Cristo, pero no sé si todos nos
relacionamos con Dios de la misma manera.
Los cinco ministerios están trabajando para que venga la
unidad de la fe, el mismo Espíritu, el mismo sentir, pero tenemos que ver en
este tiempo cómo nos relacionamos con Dios.
Para avanzar hacia el nivel siguiente de una relación con
Dios que no tiene nada que ver con la forma en que nos relacionamos con Dios en
este momento, lo vamos a entender conforme vaya avanzando el mensaje.
“Por lo tanto, hermanos, ustedes que han sido
santificados
y que tienen parte en el mismo llamamiento celestial, consideren a
Jesús,
apóstol y sumo sacerdote de la fe que profesamos.
Él fue fiel al que lo
nombró, como lo fue también Moisés
en toda la casa de Dios.
De hecho, Jesús ha
sido estimado digno de mayor honor que Moisés,
así como el constructor de una
casa recibe mayor honor que la casa misma.
Porque toda casa tiene su
constructor, pero el constructor de todo es Dios.
Moisés fue fiel como siervo
en toda la casa de Dios,
para dar testimonio de lo que Dios diría en el futuro.
Cristo, en cambio,
es fiel como Hijo al frente de la casa de Dios.
Y esa casa
somos nosotros, con tal que mantengamos nuestra confianza
y la esperanza que
nos enorgullece. Por eso, como dice el Espíritu Santo:
“Si ustedes oyen hoy su
voz, no endurezcan el corazón como sucedió
en la rebelión, en aquel día de prueba
en el desierto.”
Está hablando del pueblo de Israel.
“Allí sus antepasados me tentaron y me pusieron a prueba,
a pesar de haber visto mis obras cuarenta años.”
Eso fue lo que llamó la atención esa mañana:
“a
pesar de haber visto mis obras cuarenta años.”
“Por eso me enojé con aquella generación, y dije:
Siempre
se descarría su corazón, y no han reconocido mis caminos.
Así que, en mi
enojo, hice este juramento: “Jamás entrarán en mi reposo.”
El reposo era la tierra de Canaán, la tierra que fluía leche y miel, después
que hubieran salido del cautiverio de Egipto.
“Cuídense, hermanos, de que ninguno de ustedes tenga un
corazón pecaminoso e incrédulo que los haga apartarse del Dios vivo.
Más bien,
mientras dure ese “hoy”, anímense unos a otros cada día,
para que ninguno de
ustedes se endurezca por el engaño del pecado.
Hemos llegado a tener parte con
Cristo, con tal que retengamos firme
hasta el fin la confianza que tuvimos al
principio.
Como se acaba de decir: “Si ustedes oyen hoy su voz,
no endurezcan
el corazón como sucedió en la rebelión”.
Ahora bien,
¿quiénes fueron los que oyeron y se rebelaron?
¿No fueron acaso todos los que
salieron de Egipto guiados por Moisés?
¿Y con quiénes se enojó
Dios durante cuarenta años?
¿No fue acaso con los que pecaron, los cuales
cayeron muertos en el desierto?
¿Y a quiénes juró Dios que jamás entrarían en
su reposo,
sino a los que desobedecieron? Como podemos ver,
no
pudieron entrar por causa de su incredulidad.”
Hebreos 3: 1-19 NVI
Lo que vemos aquí, pinta un panorama de cómo el pueblo de
Israel actuó con relación a Dios en el pasado, ya que, dice: durante
cuarenta años vieron las obras de Dios, sin embargo Dios se enojó con
ese pueblo.
Quiero complementar esto con:
“Sus caminos notificó a Moisés,
Y a los hijos de
Israel sus obras.”
Salmo 103: 7
La Biblia dice que durante cuarenta años el pueblo vio
las obras de Dios, pero aquí, además dice que: a Moisés notificó sus
caminos. Dos formas de relacionarnos con Dios:
1) Por sus obras.
2) Por sus caminos.
Cada uno de nosotros se va a ver reflejado en el cuadro,
cada uno de nosotros va a analizar Cómo se relaciona con Dios.
El pueblo vio durante cuarenta años obras de Dios, pero
dice que a Moisés le notificó sus caminos.
Ahora bien, si hacemos un poco de historia vamos a ver
algo muy interesante:
Ustedes saben que el pueblo de Israel estuvo
cuatrocientos treinta años esclavos de Egipto, durante esos años, pasaron de
todo sin embargo Dios les dijo van a salir y van a salir de una manera
milagrosa y maravillosa, van a salir absolutamente bendecidos y van a salir,
para poseer una tierra que es abundante, por lo tanto, fluye leche y miel.
Vamos a repasar cuales fueron las obras que el pueblo de
Israel vio durante cuarenta años:
1) Las obras de Dios a favor del pueblo:
¿Qué fue lo que el pueblo vio?
Dios profetizando lo que pasaría después de la
esclavitud.
“Y yo daré
a este pueblo gracia en los ojos de los egipcios,
para que cuando salgáis, no
vayáis con las manos vacías;
sino que pedirá
cada mujer a su vecina y a su huéspeda
alhajas de plata,
alhajas de oro, y
vestidos, los cuales pondréis s
obre vuestros hijos y vuestras hijas; y
despojaréis a Egipto.”
Éxodo 3: 21 y 22
Dios dijo, una de las
obras que yo voy a hacer es, que si bien es cierto que estuvieron años bajo la
esclavitud, van a salir ricos y van a salir con joyas, con alhajas y con
vestido.
¡Damas qué precioso es esto!
¡Salir libres, pero salir rico! ¡Alhajas, joyas y vestidos!
¡Ésta fue una de las obras de Dios!
2) Dios va delante del pueblo:
Cuando salen y caminan por el desierto.
“Mas hizo Dios que el pueblo rodease por el camino del
desierto del Mar Rojo.
Y subieron los hijos de Israel de Egipto armados.
Tomó
también consigo Moisés los huesos de José,
el cual había juramentado a los
hijos de Israel, diciendo:
Dios ciertamente os visitará, y haréis subir mis
huesos de aquí con vosotros.
Y partieron de
Sucot y acamparon en Etam, a la entrada del desierto.
Y Jehová iba
delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos
por el camino, y
de noche en una columna de fuego para alumbrarles,
a fin de que anduviesen de
día y de noche.
Nunca se apartó de delante del pueblo la
columna de nube de día,
ni de noche la columna de fuego.”
Éxodo 13:18-22
El pueblo empieza a caminar por el desierto: con
vestidos, alhajas, joyas.
¿Nos imaginamos el calor del desierto?
Y Dios les ponía una columna de nubes que les tapaba del
sol y de noche una columna de fuego para que alumbrara el camino. Porque no
había luz eléctrica, ni lámparas, ni linterna.
Y dice: “Todo el tiempo ellos vieron las obras de
Dios con una columna de nubes y una columna de fuego.”
¡Obras de Dios!
3) El pueblo vio dividas las aguas:
“Y el
ángel de Dios que iba delante del campamento de Israel,
se apartó e iba en pos
de ellos; y asimismo la columna de nube
que iba delante de ellos se apartó y se
puso a sus espaldas,
e iba entre el campamento de los
egipcios y el campamento de Israel;
y era nube y tinieblas para aquéllos, y
alumbraba a Israel de noche,
y en toda aquella noche nunca se acercaron los
unos a los otros.
Y
extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo Jehová
que el mar se retirase por
recio viento oriental toda aquella noche;
y volvió el mar en seco, y las aguas
quedaron divididas.”
Éxodo 14: 19-21
El líder Moisés, levanta su mano y las aguas se abren,
para que ellos pasaran.
¡Eso fue lo que el pueblo vio! ¡Así se relacionaba el
pueblo de Israel con Dios, viendo las obras de Dios!
4) El pueblo vio a sus enemigos muertos:
“Y los
hijos de Israel fueron por en medio del mar,
en seco, teniendo las aguas por
muro a su derecha y a su izquierda.
Así salvó Jehová aquel día a Israel de mano de los
egipcios;
e Israel vio a los egipcios muertos a la orilla del mar.”
Éxodo 14: 29 y 30
¡Ése era el Dios que veía el pueblo de Israel!
¡Ésas eran sus obras!
5) El pueblo vio que Dios endulzó las aguas:
“E hizo Moisés que partiese Israel del Mar Rojo, y
salieron al desierto de Shur;
y anduvieron tres días por el desierto sin hallar
agua.
Y
llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara,
porque eran amargas;
por eso le pusieron el nombre de Mara.
Entonces el pueblo murmuró contra
Moisés, y dijo:
¿Qué hemos de beber? Y Moisés clamó a
Jehová,
y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas,
y las aguas se
endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó;
y dijo: Si
oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios,
e hicieres lo recto delante de sus
ojos, y dieres oído a sus mandamientos,
y guardares todos sus estatutos,
ninguna enfermedad de las que envié
a los egipcios te enviaré a ti; porque yo
soy Jehová tu sanador.
Y llegaron a Elim, donde había doce fuentes de aguas,
y
setenta palmeras; y acamparon allí junto a las aguas.”
Éxodo 15: 22-27
¡Obras de Dios!
El pueblo dice: ¡Aquí las aguas son amargas! ¡Moisés no
podemos tomar agua!
Y Dios dice: ¡Moisés no te preocupes, agarra un árbol y
tíralo... Y las aguas se endulzaron. Pero además de eso, de beber agua dulce.
Dios les hace una promesa: ¡Ustedes nunca van a estar
enfermos!
¿Qué más podía pedir un pueblo? ¡Veían todas las obras de
Dios! ¡Tenían todas las promesas a su favor!
Sin embargo Hebreos dice: Que Dios se enojó con ellos,
porque el problema está en cómo nos relacionamos con Dios.
6) Dios da de comer al pueblo:
“Y Jehová
dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo;
y el pueblo saldrá, y
recogerá diariamente la porción de un día,
para que yo lo pruebe si anda en mi
ley, o no.
Y cuando el rocío cesó de descender, he aquí sobre la faz
del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una escarcha
sobre la
tierra. Y
viéndolo los hijos de Israel, se dijeron unos a otros:
¿Qué es esto? porque no
sabían qué era. Entonces Moisés les dijo:
Es el pan que Jehová os da para
comer.
Y la casa de Israel lo llamó Maná;
(Significa ¿Qué es esto? Y era la pregunta que se
hacían.)
...y era como semilla de culantro, blanco, y su sabor
como de hojuelas con miel.
“...Era blanco como la semilla de cilantro, y dulce como
las tortas con miel.”
Éxodo 16: 4; 14-15 y 31 RV60 y NVI
O sea, todas las mañanas de todos los días ellos miraban
y caía comida, todas las mañanas...
¡Ése es el Dios que obra! ¡Ellos se acostumbraron a que
Dios actuara así!
7) Un panorama de las obras de Dios.
“Y yo os
he traído cuarenta años en el desierto;
vuestros vestidos no se han envejecido
sobre vosotros,
¡Aquellos que le sacaron a los egipcios!
...ni vuestro calzado se ha envejecido sobre vuestro
pie.”
Deuteronomio 29:5
¿Qué le parece?
¡Cuarenta años con el mismo vestido...! ¡Las mujeres
dicen no! ¡No!
Claro, pero Dios se los renovaba. Y también el calzado...
¡Cuarenta años!
Y sin embargo Hebreos dice: Dios se enojó con ese pueblo.
Hay mucha Iglesia de Jesucristo, mucha gente que se
relaciona con Dios por sus obras, ven a Dios obrar y ésa es la cadena que los
tiene enganchados a Dios.
¡Un día Dios me salvó! Ese día yo dejé el cigarro. Dejé
la droga. Era un mujeriego y dejé esto y lo otro... Agradezco a Dios porque:
¡La obra de Dios en mi vida ha sido maravillosa! ¡Y es bueno!
Es más algunos dicen:
¡Cómo cree usted que yo no voy a servir a Dios con todas
las obras que hizo en mi vida!
En el fondo le están pagando un favor...
No es malo, pero es incompleto. No es como Dios quiere relacionarse con nosotros.
¡Me nació un bebé, me nacieron tres!
Ah, cambié de trabajo. Me aumentaron
Mi matrimonio mejoró, ya mi marido no piensa en el
divorcio...
Y empiezan a alimentar su vida, exclusivamente de las
obras de Dios
Vamos a hacernos unas preguntas:
1) Relación por las obras.
¿Qué pasa el día que Dios no obra?
El profeta Cipolla vio gente triste, porque muchos están
relacionados con Dios, por sus obras.
Lo voy a poner de otra manera, a la inversa:
Una persona se acerca al pastor: Pastor, no sé qué está
pasando en mi vida, pero hace mucho que no veo a Dios obrar... Y se deprimen.
¿Es una realidad o no?
Alguien me falló. Y Dios me falló.
Quince años le estoy orando y no me contesta. ¿Qué pasa?
Porque cuando “concibo a un Dios con el cual me relaciono
por obras” y por quince años no hay respuesta, tengo serios problemas con
Dios.”
¡Tenemos que tener cuidado cuando exclusivamente y
solamente, nos relacionamos con Dios por obras!
Es muy simple, escuche usted una radio Cristiana:
¡Traiga a sus enfermos! ¡Traiga a éste! Y se les llenan
los lugares...
¡Claro! Porque lo único que hacen es satisfacer las
necesidades de la gente.
La gente se va sana pero con un tremendo vacío espiritual
y nunca se relacionó con Dios, lo único que pasó es que lo sanó.
Una Iglesia apostólica, cambia absolutamente el enfoque,
porque Dios no quiere que nos relacionemos, exclusivamente con Él por sus
obras.
Es más: ¡Nos vamos a arrepentir!
¡Hay mucha gente enojada porque Dios no le ha respondido!
O frustrada, o vive decepcionada, y dicen: Cómo me voy a comprometer con Dios si Dios me falló! ¡Mire
cómo me salió mi hijo.
¿Cómo me salió? Esto es lo mismo que cuando un padre le dice a un hijo: Eres un maleducado. Y el hijo le tiene que decir: Y tú
eres un mal educador.
Porqué, ¿quién lo educa? El padre. ¡Y le dice mal
educado!
Tenemos un serio problema de falta de discernimiento para
relacionarnos con Dios.
¡Pero si leo la Biblia todos los días! ¡Oro todos los
días!
Pero no establecí una relación con Dios.
Tú lees la Biblia y crees que Dios tiene que obrar como a
ti te parece; y Dios no obra así.
Por lo tanto, cuando nos relacionamos con Dios por obras
tenemos serios problemas.
“Por eso me enojé con aquella generación, y dije:
Siempre se descarría su corazón, y no han reconocido mis caminos.
Así que, en
mi enojo, hice este juramento:
Jamás entrarán en mi reposo.
Hebreos 3:10-11 NVI
¡El pueblo de Israel veía las obras de Dios!
¡Pero se acostumbró tanto a las obras de Dios que nunca
reconoció los caminos de Dios!
Y Dios dijo: ¡Cuarenta años haciéndole favores! ¡Cuarenta años dándole maná! ¡Cuarenta años dándole vestido! ¡Cuarenta años manteniéndoles en el desierto! ¡Cuarenta años!
Estos tienen el corazón duro por lo tanto:¡El maná seguía cayendo!
Pero... ¡Dios en su corazón quería que se murieran todos!
Repito: ¡El maná seguía cayendo!
Pero ¡Dios en su corazón los había matado a todos!
¿Por qué es incompleto relacionarnos con Dios por obras?
¡No se me cumplió la palabra profética!
¡El profeta es un mentiroso!
¡Tengo la palabra profética sobre mi vida, pero yo no veo
a Dios obrar en mi vida!
¡Porque estamos mal relacionados con Dios!
Y dijo Dios: ¡No entrarán en mi reposo!
¡No se preocupe, que el mensaje termina bien, no vamos a
dejar esto en negativo!
Éste es un espejo para nosotros, pero necesitamos ver
para no repetir la historia.
Le voy a mostrar el corazón pastoral, o el de muchos
pastores:
¡Moisés intercediendo por el pueblo!
“Perdona ahora la iniquidad de este pueblo según la
grandeza de tu misericordia,
y como has perdonado a este pueblo desde Egipto
hasta aquí.
Ése es el clamor pastoral, entonces contesta Dios.
“...Yo lo he perdonado conforme a tu dicho.”
¡Moisés el perdón está!
“Mas tan ciertamente como vivo yo, y mi gloria llena toda
la tierra, todos los
que vieron mi gloria y mis señales...
O sea, mis obras.
“... que he hecho en Egipto y en el desierto, y me han
tentado ya diez veces,
y no han oído mi voz, no verán la tierra de la cual juré
a sus padres;
no, ninguno de los que me han irritado la verá. Pero a mi siervo
Caleb,
por cuanto hubo en él otro espíritu, y decidió ir en pos de mí, yo le
meteré
en la tierra donde entró, y su descendencia la tendrá en posesión.
Diles: Vivo yo, dice Jehová, que según habéis hablado a
mis oídos,
así haré yo con vosotros. En este desierto
caerán vuestros cuerpos;
todo el número de los que fueron contados de entre
vosotros, de veinte años arriba...”
¡Solamente los chiquitos!
“...los cuales han murmurado contra mí. Vosotros a la
verdad no entraréis en la tierra,
por la cual alcé mi mano y juré que os haría
habitar en ella; exceptuando
a Caleb hijo de Jefone, y a Josué hijo de Nun. Pero a vuestros
niños,
de los cuales dijisteis que serían por presa, yo los introduciré,
y
ellos conocerán la tierra que vosotros despreciasteis.
En cuanto
a vosotros, vuestros cuerpos caerán en este desierto.”
Números 14: 19-24; 28-32
Dios le dijo: ¡Moisés! “Yo los perdono, los he
perdonado muchas veces, pero perdón no es igual a posesión”.
¡Se van a morir!
¡Porque durante cuarenta años, todo lo que vieron fueron
mis obras; se guiaron por su vista, por su corazón, por sus sentimientos y por
sus emociones!
Cuando Yo les hablé de una tierra donde fluye leche y
miel, mandaste doce espías.
Diez dijeron no sirve, dos tuvieron fe para creer en la
tierra y esos dos entraron, porque hablaron en fe.
Porque cuando nosotros vivimos viendo las obras de Dios,
exclusivamente, nuestro vocabulario se limita a las obras de Dios que hemos
visto; y cuando no vemos a Dios obrar “no tenemos tema para hablar”.
Dios dijo: ¡Cuarenta años, para que me vieran más allá
de mis obras! ¡Y no lo hicieron!
Por lo tanto: ¡Moisés! ¡Yo los perdono, pero no entran!
Cuando exclusivamente conocemos a Dios por obras tenemos
serios problemas porque la vida del Espíritu no está fluyendo, está fluyendo a
flor de piel, emociones, sentimientos y la percepción de un Dios que,
solamente, lo único que sabe hacer es darme cada día para mis necesidades.
2) Relación por caminos.
“Sus caminos notificó a Moisés, Y a los hijos de
Israel sus obras.”
Salmo 103: 7
¡Esto es otra cosa! Ya avanza un poco más.
“Por eso me enojé con aquella generación, y dije:
Siempre se descarría su corazón, y no han reconocido mis caminos.
Así que, en mi enojo,
hice este juramento: Jamás entrarán en mi reposo.”
Hebreos 3:10-11
¡Las obras de Dios! Son los hechos portentosos que Dios
hace. Los caminos de Dios. Son los principios que Dios tiene para actuar.
Nosotros sabemos que la Biblia es la verdad, que tenemos
que orar a Dios; pero sabemos también, que tenemos que leer la Biblia, porque
allí están “los caminos del Señor”.
Hay gente que dice: ¡Yo conozco los caminos del Señor! ¡Yo
sé por dónde Dios se mueve! ¡Ya entré en un nivel un poquito más alto! ¡Ya no
tengo tanta emoción a flor de piel, ahora yo me atengo a la Palabra, empiezo a
conocer los caminos del Señor!
Vamos a ver un hombre que es un ejemplo:
“Y Jehová
dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer,
habiendo de ser Abraham una
nación grande y fuerte,
y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de
la tierra?
Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después
de sí,
que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio,
para que
haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado
acerca de él. Entonces Jehová
le dijo: Por cuanto el clamor contra
Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y
el pecado de ellos
se ha agravado en extremo, descenderé ahora, y
veré si han consumado
su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no,
lo sabré.
Y se apartaron de allí los varones, y fueron hacia Sodoma;
pero
Abraham estaba aún delante de Jehová. Y se acercó Abraham y dijo:
¿Destruirás
también al justo con el impío?
¡Abraham
sabía quién era Dios!
Quizá haya
cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no
perdonarás
al
lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él?
Lejos de ti el
hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo
tratado
como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra,
¿no ha de hacer lo
que es justo? Entonces respondió Jehová:
Si hallare en Sodoma cincuenta justos
dentro de la ciudad, perdonaré a todo
este lugar por amor a ellos. Y
Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he
comenzado a hablar a mi Señor,
aunque soy polvo y ceniza. Quizá faltarán
de cincuenta justos cinco;
¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad?
Y dijo: No la destruiré, si
hallare allí cuarenta y cinco. Y volvió a hablarle, y dijo:
Quizá se hallarán
allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor a los cuarenta.
Y
dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare: quizá se hallarán allí treinta.
Y
respondió: No lo haré si hallare allí treinta. Y dijo: He aquí ahora
que
he emprendido el hablar a mi Señor: quizá se hallarán allí veinte.
No la
destruiré, respondió, por amor a los veinte. Y volvió a decir:
No se
enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez:
quizá se hallarán allí
diez. No la destruiré, respondió, por amor a los diez.
Y Jehová se fue, luego
que acabó de hablar a Abraham; y Abraham volvió a su lugar.”
Génesis 18: 17-33
¡Abraham conocía
a Dios y conocía los caminos de Dios! ¡Abraham sabía
que Dios era justo y como conocía de la justicia de Dios, empezó a pedir por la
ciudad!
¡No es que esté mal! Pero conforme siga, lo voy a llevar
a otra cosa que supera a esto, que lo va a incluir pero desde otro punto de
vista.
Abraham dijo:“Yo voy, como conozco los caminos de
Dios, voy a pedirle a Dios que haga cosas que se que Dios puede hacer.”
En el Antiguo Pacto uno se podía relacionar con Dios por caminos.
Ahora bien, Jesús dijo: “Yo
soy el camino”. Juan 14:6
Viene un cambio de Pacto y con el
cambio de Pacto, viene algo diferente a nuestra vida para conocer a Dios de
manera diferente, para ver las obras de Dios de manera diferente.
Si nosotros nos anclamos
exclusivamente en todos los conceptos del Antiguo Pacto, tenemos nuestra mente
educada a “colgarnos” de Dios y a ver lo que Dios tiene que hacer “por” nosotros.
Cuando damos el paso al Nuevo Pacto,
a través de Jesucristo que consumó el Nuevo Pacto por nosotros en la cruz del
Calvario, entonces nos vamos a relacionar con Dios de una manera diferente.
¡Y de esto quiero hablar!
La manera en que en el Nuevo Pacto, nos relacionamos con Dios es por: “Vida”. ¡Por vida impartida!
El pueblo de Israel veía las obras
de Dios, pero no habían pasado por la sangre de Cristo, ni por la redención, se
podían conocer los caminos de Dios, pero no se tenía la vida de Dios adentro.
Cuando uno empieza a ver el panorama
del plan de Dios, empieza a darse cuenta hacia donde Dios apunta.
Cuando Jesucristo viene al mundo a
consumar el Nuevo Pacto, lo que uno tiene adentro es la Vida de Dios.
Hay muchos pasajes que hablan de esto pero este es uno de
los pasajes más claros que habla del tema.
“El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio
en sí mismo; el que no cree a Dios,
le ha hecho mentiroso, porque no ha creído
en el testimonio que Dios ha dado
acerca de su Hijo. Y este es el
testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna;
y esta vida está en su Hijo. El
que tiene al Hijo, tiene la vida;
el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la
vida.
Estas cosas
os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios,
para que
sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de
Dios.”
1 Juan 5: 10-13
Esta palabra es determinante,
dice: Hay un testimonio interno en aquél que ha creído, y dice:
“... tiene
el testimonio en sí mismo” El que cree en el Hijo de Dios.
Esto es muy
simple:
“Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida
eterna; y esta vida está en su Hijo.
El que tiene al Hijo, tiene la vida; el
que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.”
1 Juan 5:11-
12
Los
discípulos de Jesús, mientras andaban con Jesús, creían en él pero no eran
salvos, hasta que Jesús resucita y va al aposento alto: Sopló y dijo: reciban
el Espíritu Santo.
Mucha gente
dice que ese es el bautismo con el Espíritu Santo. ¡No!
Esa palabra “sopló” es la misma que en Génesis 2:7.
Cuando
estaba el muñeco de barro hecho, el hombre y dice:
“... sopló
en su nariz aliento de vida y fue el hombre un ser viviente.”
Lo que Jesús
le dio a sus discípulos en ese momento fue: ¡La vida que no tenían!
¡Hicieron
todas las obras! ¡Conocieron los caminos! ¡Jesús los mandaba con poder y
autoridad!
¡Pero no
tenían el testimonio interno de la vida del resucitado!
Por eso dice
Juan, el que cree: tiene el testimonio en sí mismo. Por eso
cuando Jesús sopló y dijo: “... reciban el Espíritu Santo.”
¡La vida de
Dios los vino a habitar!
Es imprescindible: ¡Recibir la
vida de Dios! ¡Caminar por
la vida de Dios! ¡Y ser
guiado por la vida de Dios!
Entonces entenderemos: “Las obras y
los caminos” cuando la vida nos sea manifestada. ¡La Iglesia
sigue viviendo por obra y por camino, porque no identificó la vida!
Es más fácil
y más común; de todos los días: tocar que el testimonio interno.
Porque hay
tanto santito milagroso al que la gente le cree, le debe una devoción porque le
hizo esto o lo otro, lo toca, le deja moneditas, por obra.
Cuando ese
santito no haga ninguna obra milagrosa, se verá donde está la fe de esa gente.
Pero la mentira funciona de tal manera que le siguen creyendo.
Por eso la
Iglesia de este tiempo, tiene que despertarse, tiene que ¡Identificar la vida
que tiene adentro!
Si tu
recibes esto, vas a saltar escalones en tu vida, porque no verás a Dios ni por
obras, ni por camino, ni habrá tristeza que te domine, aunque no tengas dinero
o tu marido se vaya.
Cuando
tienes la vida y trabajas desde la vida, el enfoque de tu vida es diferente.
Hay gente
que confiesa derrota y tristeza, porque no identificó la vida de Cristo.
Y son las
cosas que le pasan o que no le pasan, o piensa que es justo, bueno, dice
“siempre la verdad, es honesto y trabajador”.
Y Dios dice:
¡No identificaste la Vida!
“Estás
viviendo por el esfuerzo de lo que eres y los recursos naturales que tienes,
pero que no pasaron por la cruz y murieron”. Cuando esos recursos, habilidades,
talentos, formas de ser, pasan por la cruz, emergen santificados por el
Espíritu Santo.
Juan es muy claro: ...tiene el testimonio en
sí mismo... Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida
eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el
que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.
Así que, lo
primero que identificamos es que: ¡Cuando nos arrepentimos de nuestros pecados,
la vida de Dios viene a morar dentro de nosotros! ¡La vida de Dios es, la
calidad de vida de Dios, que es eterna!
Se muere y
aquí queda el polvo, pero vivirá para siempre con Dios.
La gente
tiene inmortalidad, pero algunos se van al infierno, en el sepulcro no termina
todo, pero el cristiano tiene vida eterna.
La vida
eterna es la vida de Dios en mí, la calidad de vida de Dios es una vida eterna
y vamos a estar con él para siempre.
Ahora bien,
en razón de la vida de Dios en mí vamos a ver: El apóstol
Pablo está hablando algo muy importante que tiene que ver con esta vida.
“Pero el que
se une al Señor, un espíritu es con él.”
“Pero el que se une al Señor se hace uno con él en
espíritu.”
1 Corintios 6: 17 RVR y NVI
No solamente recibimos la vida de Dios y hay un testimonio
interno de la vida de Dios, sino que dice: ¡Ahora estamos unidos en
espíritu a Él!
Cuando un hombre y una mujer se unen en matrimonio, son una
sola carne, porque el matrimonio es inseparable, el divorcio fue
permisivo por causa de la incredulidad del corazón.
Tenemos que rescatar la esencia del matrimonio una
sola carne y eso tiene que ver también con el espíritu.
Este ejemplo es para que entendamos lo grandioso que Dios
produjo en nosotros.
¡La vida de Cristo está en nosotros y ahora estamos,
inexcusablemente unidos espiritualmente, a Dios y a su vida!
Por eso no puedo actuar de una manera diferente a la vida
que me ha sido metida adentro.
Lo que la Iglesia ha hecho durante muchos años es, por no
identificar el testimonio interno de la vida de Dios, actuar como actúa todo el
mundo y aplastó la vida del Hijo.
Reacciones humanas temperamentales que no tienen nada que
ver con la vida que nos ha sido dada.
Ésa es la razón por lo que los mensajes de muchos
años atrás eran: esfuércense, sean santos, vivan una vida digna del Señor.
Y cada vez oprimían más la vida de Cristo y hacía
emerger más mi esfuerzo para agradar a Dios.
Resultado: ¡Frustración!
Gente que entra a la Iglesia como zombis, vamos a
cantar, ofrendar... ¡Qué palazo que nos dieron hoy!
¡Porque como no se identificaba la vida, había
palazos bíblicos!
No funciona, el testimonio de la vida es lo que me
hace identificar la manera de caminar.
¡Estoy unido a Él!
Ésta vida, que es divina, que está dentro de mí y
que es eterna, tiene que ver con el Nuevo Pacto, por eso dice:
El que se une al Señor un espíritu es con él.
Tú y yo estamos en un Nuevo Pacto. Hicimos un pacto
con el Señor. Fuimos unidos a él por vida impartida.
¡No es gratis! ¡Vengan a Cristo la salvación es gratis! ¡No!
¡La salvación te cuesta todo! Por eso hay gente que
no entiende nada, porque les dijeron:
¡Que esto no les costaba nada! ¡Que levantaba la
mano y creía en Cristo!
Pero no le pintaron el panorama del Reino.
Levantar la mano es fácil, pero: ¡Vivir en un
mismo espíritu con él es identificar como tengo que vivir!
Está bien que leamos la Biblia durante media, dos o
una hora, pero la cuestión es, cuando estamos manejando...
Tenemos que tener la misma actitud que cuando
estamos leyendo la Biblia porque la vida de Cristo está en mí.
¿La vida de Cristo se entristece dentro de mí? No.
¿Y por qué vivimos tristes?
¿La vida de Cristo tiene reacciones que justificamos
diciendo “se me escapó” o “es el viejo hombre”? ¡No!
¡Es porque no identificamos la vida de Cristo!
Cuando identificamos la vida de Cristo todo eso se
acaba, porque el nivel asciende: ¡A vivir por la vida de Cristo y no por las
circunstancias!
Desde la vida de Cristo, le hablo a mis
circunstancias. Desde mi vieja naturaleza estoy debajo de la circunstancia,
pero desde la vida de Cristo le hablo a mi circunstancia.
Aún a esa realidad; y digo: ¡Esto es pasajero!
Porque la vida de Cristo que está en mí no tiene nada que ver con esta
circunstancia, a los sumo, es un escalón que me sirve para probar mi fe y saber
dónde estoy parado, porque la vida de Cristo está en mí.
¿Qué persona va a querer venir a una Iglesia de
derrota? Donde todos tienen que ser pobres, andar mal
vestidos...
Papás: ¿Todas las mañanas oran para sus hijos
crezcan? No, porque cuando hay vida hay crecimiento.
No estoy diciendo ninguna maravilla, usted no ora
para que salga el sol todas las mañanas, es normal.
¡Dios lo ha determinado! ¡Si la vida de Cristo sale, nos ahorraremos un
montón de oraciones!
Caminar por la vida de Cristo, esto me fue revelado
a mí, desde ese día no duermo tranquilo porque no tengo palabra para transmitir
lo que a mí me fue mostrado, creo que lo estoy dando en dosis y ruego a Dios
para que tomen parte de esas dosis, porque es otra cosa con la vida de Dios.
La vida de Dios en mí no fracasa, por eso nuestros
estudiantes tienen que ser de diez.
Un pastor quiere meter mentalidad de Reino en la
Iglesia, tomó un margen de nueve y diez en su iglesia.
Los chicos desde kinder hasta universidad, cuando
están en el margen de nueve a diez, él ve las calificaciones y los hace pasar
al frente y les da a los de 9.2, doscientos pesos, a los de 9.5, trescientos
cincuenta y a los de 9.10, quinientos pesos.
Empezó con un grupito y ahora se le duplicaron.
¿Qué nos muestra? Que en el potencial natural
estamos funcionando cuando nos reconocemos.
¡Cuanto más cuando identifico la vida de Dios,
sobrepaso el techo de diez!
Si no dice amén es porque no lo cree.
No le puede decir a su hijo: ¡Qué bueno sacaste
seis! ¡No!
Porque la gente de Reino tiene que ser excepcional.
¡Puedes dar más! ¡Puedo dar más! ¡Para Gloria de
Dios!
Por eso Dios se Glorificó en la vida de Renata,
porque aunque todos dijeron que iba a ser una niña con meningitis, dijimos no
hay caso, contra Dios nadie puede y esta niña va a ser normal.
Hay ginecólogos que te dicen “esto...” Yo le creo a
Dios y que digan lo que quieran.
No estoy hablando de no cuidarse, no lo tomemos para
otro lado. Estoy hablando de creerle a Dios por la vida de Cristo que está en
mí. ¡No porque si tienes tantos años cuando nazca tu hijo, fíjate que puede
nacer...Abraham tenía cien y Sara noventa! ¿Nació down Isaac? ¡No!
¡Porque Dios hace lo que quiere! ¡Hay que creerle!
Cuando hablamos de crecimiento, fue muy lindo ver
que, ¡Cuando hay vida hay crecimiento!
“Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes.
Así como
ninguna rama puede dar fruto por sí misma,
sino que tiene que permanecer en la
vid, así tampoco ustedes
pueden dar fruto si no permanecen en mí.
Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece
en mí,
como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer
nada.”
Juan 15: 4-5 NVI
Jesús está diciendo, ¡Es normal, vid y ramas que
vivan unidas entre sí porque si no, no hay fruto!
Jesús está diciendo. ¡Así como la vid y la rama
están unidas, así ustedes como están unidos a mí indefectiblemente, tienen que
identificarlo y permanecer unidos a mí. Porque si eso no sucede ustedes no
tendrán fruto, no serán productivos.
Estos versículos se los ha hablado para
evangelización:
¡Demos frutos, traigamos gente! ¡No tiene nada que
ver!
¡Tiene que ver con crecimiento! ¡Por ley natural vid y rama, están unidas! ¡Por ley espiritual la vida de Cristo y mi espíritu
están ineludiblemente unidos por lo tanto es inevitable que yo de fruto!
Es inevitable, porque además es legal.
Esto es muy importante.
Ahora bien, Jesús dijo: Sin mí nada pueden hacer.
Nosotros le hemos ayunado a Dios y orado, para que
conteste cosas y haga cosas en nuestra vida, y Dios dice: “no funciona”.
No estoy en contra del ayuno como ejercicio
espiritual, dice Dios, pero la razón por la que están ayunando es equivocada,
porque ustedes me están queriendo torcer la mano.
¡Qué piadosos somos que estamos ayunando! ¡Eso es
una huelga de hambre! ¡Eso no es ayuno!
Porque el ayuno que yo escogí es hacer justicia.
¡Es para cambiarte a ti, no para contestarte tus
caprichos!
Por eso Iglesia apostólica hay que revisar el ayuno.
Si el ayuno me va a cambiar a mí, para que desde mi
naturaleza nueva, yo vea como Dios obra y los caminos de Dios... ¡Aleluya!
¡No que vamos a ayunar porque necesitamos quinientos
mil pesos porque hay que comprar el teatro! ¡No!
Ahora bien, la cuestión es, cuando usted tiene un
árbol y tiene ramas así como hablamos de la vid y las ramas: el fruto que da
ese árbol, que está en las ramas: ¡Es un fruto que se ve!
Quiero decir, el fruto que dan esas ramas no crece
hacia adentro, uno no tiene que ir a agujerear el árbol y decir voy a agarrar
las manzanas que están adentro, uno las ve y las toma.
¡Cuando yo permanezco en el Señor yo no crezco en mí
mismo!
¡No crezco en amor, crezco en la manifestación del
amor de Dios que está en mí, porque el Espíritu Santo me lo puso adentro,
porque pertenece a la vida de Dios!
¡No crezco en fe, sino en la manifestación de fe que
Dios puso dentro de mí!
Por eso Pablo dijo: Que él ya no vivía y lo que ahora vivía, lo vive en
la fe “del” Hijo de Dios, no dice lo vivo en la fe “en” el Hijo
de Dios.
...Lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe
“del” Hijo de Dios.
¡No en la fe que yo tengo en el Hijo!
¿Qué significa esto?
Adentro, en la vida divina, está la fe lo que sale
de mí es la fe del Hijo de Dios.
Soy una manifestación de la fe del Hijo de
Dios.
¡Yo no crezco en santidad!
¡Yo crezco en la santidad de Dios que está dentro de
mí!
Por eso Pedro dice: “...sean santos porque yo soy santo.”
Y mucha gente se agarraba la cabeza: ¡Y ahora que
dice acá! ¡Qué fácil para ti! Pero cuando identifico lo que tengo.
¡Claro que puedo ser santo!
¿La naturaleza de Cristo dentro de mí puede pecar?
El que tiene la vida de Cristo, dice 1 Juan; y los
teólogos se volvieron locos con esto. ¡No peca ni puede pecar!
¡Pero esto no es para teología, esto es para
revelación!
Porque la vida de Cristo que tengo dentro, cuando
predomina, no tiene necesidad de pecar. ¡Es que yo caí porque soy débil! ¡No! ¡Yo caí! ¡Y Cristo crucificó ese yo allá en la cruz! Me voy a meter en problemas con la psicología otra
vez: El famoso ego. ¡Tiene afectado el ego! ¡Le dieron en el ego! ¡El ego quedó en la cruz, porque yo adentro tengo a
Cristo!
Nos hemos comido la psicología humanista, el diablo
nos ha engañó, estamos siguiendo los parámetros del mundo por no haber
descubierto lo más simple y lo más elemental que es ¡Tener vida para empezar
a crecer!
¡Voy a mandar a mi hijo a un instituto para que
aprenda a caminar! ¡No!
Primero empieza gateando, después se agarra de los
muebles, de la cortina, la tira abajo o a lo sumo lo que haces, es sostenerlo
de los brazos y se lo hace caminar. Pero les enseñas a caminar porque lo trae
incorporado.
¡La vida de Cristo tiene incorporado todo lo que
hace falta en esta vida!
Por eso un día se van a acabar los consultorios
espirituales y las consejerías. ¿Pastor me da un turno? La consejería va a ser para
nuevos, dos o tres meses y después avanza. ¡Tiene la vida de Cristo adentro! ...Estoy luchando con este pecado. La vida de Cristo
adentro dice: ¿Por qué habla así?
¡Esto es liberador!
¡Uno crece en la manifestación de todo lo que es Él!
Crecemos en manifestarlo a Él, porque ya no
vivo yo, dice Pablo, sino que vive Cristo en mí.
Pablo desde la revelación y desde su propia posición
de la vida de Cristo, sabía lo que estaba hablando.
Ahora va a entender diferente el fruto del Espíritu:
Las obras son de la
carne, pero el fruto es del Espíritu, así que cuando tiene:
...amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad,
fe, mansedumbre y templanza,
dice la Biblia: ... contra estas cosas no hay ley.
Esos nueve frutos salen de la nueva vida de Cristo
que está en mí.
¿Quién le puede poner ley al amor, la paz, al gozo,
a la templanza? Cuando actúas así en la vida, la gente dice: ¡Éste es un extraterrestre! Y tú le dices: ¡Amén, eso es lo que soy! ¡Porque adentro tú eres celestial! ¡Tienes la vida
de Cristo! Y yo también... Eso es lo que tiene que ver la gente, el mundo sin
hablar una palabra.
Vamos a hacer folletos... No estoy en contra, pero
el mejor folleto soy yo. Dos mil folletos para repartir acá o allá, en todo
el barrio. Los folletos son palabras, lo que la gente tiene que
ver es a Cristo saliendo de mí.
Todo lo que tengo será para otra oportunidad, porque
se nos está revelando más y más, qué es lo que incluye el sacrificio de Cristo.
A partir de hoy toda nuestra vida tiene que
manejarse y tener una conducta desde la vida de Cristo que está adentro.
La vida de Cristo que está adentro: ¡No le llora
a Dios!
Se imagina a Cristo adentro diciendo, Papá dale
trabajo, dale marido... Eso es porque la vieja naturaleza todavía está ahí. ¡Y
además nos gusta! Hay gente que le gusta dar vuelta en su problema,
porque sino, no tiene de qué hablar.
¡Te invito a un ejercicio! A partir de hoy deja hablar a la vida de Cristo que
está adentro.
El testimonio interno del Espíritu, déjalo hablar y
ten paciencia, porque tu vida va a empezar a cambiar. ¡No es que mi vida fracasó porque me casé mal! ¡No!
¿La vida de Cristo adentro, es indigna? ¡No! ¿Y por
qué te sientes indigno?
Porque la psicología lo metió. Gracias a Dios que hay gente que ya han identificado
la vida de Cristo y están actuando así en sus trabajos y está empezando a pasar
cosas maravillosas en su entorno y están empezando a cambiar situaciones sin
siquiera abrir su boca.
Profetizo y esto va a suceder: ¡Van a venir a la Iglesia a buscar a cristiano para
las empresas! ¡Los cristianos no tendrán que presentar más
currículum, los van a venir a buscar! Esto no sucede todavía porque en la Iglesia, los
cristianos están actuando igual que la otra gente, no productivos,
conformistas, adecuándose al sistema, sindicalizándose.
¿Quién dijo que te tienes que sindicalizar? No te
tiene que defender nadie. Cuando tu trabajas, nadie te hecha, mentalidad de
empleado. ¡Se tiene que acabar!
Llega el día que nos van a venir a buscar. Si no está ocurriendo fue porque todavía ellos no ha
visto a Cristo trabajando, a Cristo sentado en la computadora, a Cristo en el
escritorio.
¡Tú dices que sí! No me hables desde tú vieja
naturaleza, no te quiero escuchar más decir: ¡Yo soy así! ¡No! La vida de Cristo tiene que salir, tu cociente
intelectual es más alto del que tú dices que tienes. El salario que no te alcanza te está maldiciendo. ¡Es
porque tú no liberaste la vida de Cristo que está adentro! ¡Tengo cuarenta y cinco años, no me toman en ningún
lado! ¿Eso lo dice Dios? La mente de empleado es “me tengo que emplear”. ¡No! ¡Por eso las empresas tienen que surgir y los
empresarios tienen que surgir!
¡Entonces la Iglesia va a mostrar un Cristo
resucitado, poderoso que actúa poderosamente en nosotros!
Quiero que oremos y yo me quiero unir a la oración
de ustedes:
Le vamos a pedir perdón al Señor, por no haber
identificado la vida de Cristo en nosotros. Hemos creído en una salvación inoperante. Pero dice Juan, tienen el testimonio en si
mismo. Y por el Espíritu, voy a pedir al Señor que nos
sea revelado el testimonio interno de la vida de Cristo en nosotros! Es muy importante lo que vamos a orar, porque cuando
estamos orando esto al Señor, la vida de Cristo tiene que explotar dentro de
nosotros.
¡Por favor no analices con tu mente! Le estoy
hablando al espíritu: ¡Deja al Espíritu Santo fluir! Dios le dijo al pueblo: cuarenta
años vieron mis obras pero se mueren todos, no los quiero. Tienen vestidos, tienen alimento, tienen todo pero
se mueren porque yo conozco el corazón. ¡No Iglesia! ¡No! Ya lo hemos visto: ¡Perdón sí, pero posesión no!
¡Tú podrás vivir perdonado pero nunca poseerás
aquello que Dios te prometió si no identificas la vida de Cristo que tienes
adentro y empiezas a caminar por la vida de Cristo y empiezas a manifestar a
Cristo en todo momento de tu vida!
Vamos a orar en unidad de Espíritu, porque todos
sentimos esta profunda necesidad de ascender a un nuevo nivel, desconocido para
la mente y el corazón humano, pero gracias a Dios porque no es por vista, es
por fe.
Y vamos a darle paso a la vida de Cristo, vamos a
dejar que salga.
¡Padre! En el Nombre de Jesús, con humildad de
espíritu estamos en tu presencia porque hemos visto que no solamente en el
Nuevo Pacto, tenemos la vida, sino que estamos unidos al autor de la vida.
¡Señor no podemos escaparnos de esto!
Lo que nos pasó cuando nos escapamos es que nuestra
vida fue una frustración total y completa porque pisoteamos la vida de Cristo
dentro de nosotros y vivimos de acuerdo a los mecanismos, sistemas y programas
humanos.
¡Perdónanos! ¡En el Nombre de Jesús!
¡Nos arrepentimos por no haber sido coherentes y no
haber dedicado tiempo a discernir el paquete interno, el testimonio interno de
la vida de Cristo en cada uno de nosotros!
¡Hemos fracasado, pero nunca tuviste la culpa! ¡Nos
hemos enojado, pero nunca tuviste la culpa! ¡Hemos sentido que eras injusto,
pero nunca tuviste la culpa!
Hoy nos arrepentimos, porque queremos el caudal de
la vida de Cristo, dejando que fluya como preciosos ríos de agua viva para que
ese alimento de la vida de Cristo se desparrame, en nuestra ciudad, donde sea.
Y la gente pueda ver a un Cristo manifestado en
nosotros.
¡En el Nombre de Jesús!
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