El Señor
me mostró que el 2008 es un año de recompensa.
A
todos nos agradan las recompensas, ¿sí o no? Pero
tenemos que entender que cuando Dios habla de recompensa, no suele ser lo que
nosotros pensamos acerca de la recompensa.
Entonces
tenemos que entrar al corazón de Dios y comprender qué es lo que Dios tiene ahí
adentro, lo que está en el centro de su corazón, para comprender su recompensa.
Este año
no pudo comenzar sin entender cabalmente lo que fue el año 2007.
De
pronto, el Espíritu Santo abrió mi entendimiento con una gran verdad. Hay
algunos pasajes bíblicos que no voy a leer, solo los mencionaré para que luego
usted lo lea, pero va a encontrar en Éxodo 16:25 y 26; 20:8-11; y en Levítico
25:1-13 que: Dios estableció tres ciclos de tiempo para su pueblo en la
tierra.
Ciclo
de 7 días.
Ciclo
de 7 años.
Ciclo
de 7 semanas de años.
El
primer ciclo que Dios estableció: Fue
para decirle al hombre que debía trabajar seis días y debía descansar el séptimo.
El
ciclo de siete años se aplica tanto al hombre como a la tierra: La
tierra debía ser sembrada y cosechada seis años, y el séptimo era de reposo.
El
ciclo de siete semanas de años, que era aplicado también al hombre y a la
tierra: Era
el jubileo del Señor.
Cada
50 años se tocaba la trompeta del Señor, el cuerno del macho que tocaban para
decir: éste es año de liberación... y cada uno vuelve a su posesión. Pero,
¿de dónde parte todo esto? Algunos
dirán: es una costumbre judía. No se equivoque, no es una costumbre judía. Esto
es, una ley, que si el hombre la obedecería seríamos más prósperos.
“Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el
ejército de ellos.
Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo;
y reposó el
día séptimo de toda la obra que hizo.
Y bendijo Dios al día séptimo, y lo
santificó, porque en él reposó
de toda la obra que había hecho en la creación.”
Génesis 2:1-3
Todo
partió de un principio que Dios estableció cuando creó las cosas. Él
dijo: El
séptimo día y el séptimo año, lo aparto para Mí como Santo y lo Bendigo.
¿Qué pasó en este milenio que comenzamos? En
el 2007 acabamos de terminar los primeros siete años del milenio.
No
hay casualidad en que el 2007 fue Año de Fuego. La
obra de purificación de la obra de Dios santificó lo séptimo. Por eso
dije, no puede empezar el 2008 sin la obra de santificación que Dios hizo en
el 2007.
¡Quiero
darle una gran noticia! 2008, en la mente de Dios, es el comienzo de un nuevo
ciclo. Es el comienzo de un nuevo ciclo, un comienzo de un nuevo ciclo que pasó
por la santificación del Señor.
Usted,
como Cuerpo de Cristo, debe entender una gran verdad: a partir de este año,
los próximos siete años serán claves y trascendentes con los acontecimientos de
la venida del Señor. Dios
me dijo que comenzarán a desencadenarse todos los acontecimientos que van
anunciar su venida. La
tierra temblará aún en el 2008 a causa de los acontecimientos regionales y
mundiales que han de suceder a partir del 2008. Habrá oscuridad en la tierra
pero los hijos de luz vivirán en la luz.
Por
eso el Señor me habló este año acerca de los entendidos en los tiempos.
Mientras
la oscuridad se cierna sobre el mundo los entendidos resplandecen porque saben
los tiempos y levantan su cabeza.Por
eso el primer punto de la palabra de este año es:
|
La Escritura menciona a los hijos de Isacar;
y dice así:
“De los hijos de
Isacar, doscientos principales,
entendidos en los tiempos,
y que sabían lo que
Israel debía hacer,
cuyo dicho seguían todos sus hermanos.”
1 Crónicas 12:32
Podemos
definir a los hijos de Isacar con una palabra: Sabiduría. Por
esa sabiduría tenían dos particularidades delante de Dios: Dios los constituyó
en estrategas y consejeros.
a) Sabían lo que se debía hacer: estrategia.
b) Su palabra aconsejaba a sus
hermanos: consejeros.
Cuando
hay autoridad no importa que sea mi hermano de carne, si hay sabiduría yo me
sujeto a la autoridad porque me sujeto a Dios, no a la carne. Dice
la historia que ellos eran además, astrónomos, y conocían también de los
tiempos, conocían también la física.
¿Qué
tiene que ver esta sabiduría con nosotros hoy?
“...mas para los
llamados, así judíos como griegos,
Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios.”
“Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús,
el cual nos ha sido
hecho por Dios
sabiduría,
justificación, santificación y redención.”
1 Corintios 1: 24 y 30
Aquí
dice, que los hijos de Dios que estamos en Cristo Jesús somos sabios.
...No
hermano, estoy por serlo, estoy tratando de ser sabio; todos los días le pido a
Dios más sabiduría porque soy muy torpe en mis decisiones y muchas veces me
equivoco.... La
torpeza no es la falta de sabiduría, es que necesitas aprender a liberar la
sabiduría de Cristo que hay en ti. ¡Tienes
que decirle a la carne que se aparte, para que la sabiduría de Dios se libere a
través de ti!
Los
hijos de Isacar no estaban tratando de ser sabios. ¡Eran sabios!
Así
que, Dios levantará a los hijos de Isacar y esos se transformarán en estrategas y en consejeros.
Relacionado
a esto pude ver algo que la Escritura dice acerca de José; me llamó mucho la
atención cuando la Palabra habla acerca de José, habla de una particularidad:
“Hasta la hora que se cumplió su palabra,
el dicho de Jehová le
probó.
Envió el rey, y le soltó; El señor de los pueblos,
y le dejó ir libre. Lo
puso por señor de su casa,
y por gobernador de todas sus posesiones,
para que reprimiera a
sus grandes como él quisiese,
y a sus ancianos enseñara sabiduría.”
Salmo 105: 19-22
¿Cuándo
sucedió todo? ¡Cuando
llegó la hora! ¡Cuando llegó la hora! ¡Cuando llegó la hora! Ni un
minuto antes que cuando llegó la hora.
¿Y cuándo llegó la hora? Cuando
después de ser probado hasta el límite, fue aprobado; y Dios en una misma hora
lo sacó de la cárcel al trono, por sobre el faraón.
Usted
diría, ¡pero era el segundo! Humanamente,
el segundo. Espiritualmente, el primero.
¿Sabe
por qué era el primero? Porque
que el mismo José por el Espíritu dice: “...me puso por padre sobre
faraón.” Y no
son los hijos los que le enseñan a los padres sino los padres a los hijos. Así
que faraón estaba siendo el hijo de José... Era un hijo de Isacar, en el
Espíritu.
Ahora
mire algo en particular. Cuando entendí lo que Dios estaba pretendiendo para
este año, recordé de los entendidos en los tiempos y de Isacar. Pero
nunca había unido lo que eso significaba con este año; y de golpe el Espíritu
me lleva y me dice: Pero, ¡mira lo que significa su nombre! ¿Su nombre
Señor? ...Esa fue la pregunta. ¿El
nombre de Isacar, quieres que yo pregunte, Señor? Sí,
quiero que sepas el significado de su nombre.
“Y dijo Lea: Dios me ha dado mi recompensa,
por cuanto di mi
sierva a mi marido;
por eso llamó su nombre Isacar.”
Génesis 30:18
¿Qué
significa Isacar? Significa mi recompensa.
Lo
primero que entendí fue esta generación. No era algo mental, yo no había visto
la relación, era Dios mismo haciéndome entender un principio que Él tenía para
este año... ¡que es un año de recompensa!Pero
hay que entender algo: ¿Qué
es la recompensa? ¿De qué se compone? ¿Y quiénes la reciben? Porque
cuando hablamos de recompensa, lo relacionamos a algunas cosas que no suelen
ser recompensa.
El
versículo que es el sello de la profecía de este año que Dios me dio, dice:
“Miren, el Señor omnipotente llega con poder,
y con su brazo gobierna.
Su galardón lo acompaña;
su recompensa lo precede.”
Isaías 40:10 NVI
Literalmente
lo domina todo; y donde en su Biblia dice paga, aquí dice recompensa.
Tenemos que entender algo de lo que Dios está hablando, porque utiliza la
palabra recompensa dos veces, pero para entrar a comprender esto necesitamos ir
más adelante:
“Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la
hija de Faraón,
escogiendo antes
ser maltratado con el pueblo de Dios,
que gozar de los deleites temporales del
pecado,
teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo
que los tesoros de
los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón.”
Hebreos 11: 24-26
La
mirada estaba puesta en la recompensa.
Quiero pensar un poquito “humanamente” en Moisés... Después de cuarenta años de
preparación comenzó a dirigir o presidir un pueblo rebelde por cuarenta años y
cuando estaba al final de su carrera Dios le dijo, no entras a la tierra. Yo te saqué para que los metieras, pero tú no entras, ni los metes.
La
pregunta es: ¿La recompensa de Moisés era terrenal? Si
fuera terrenal se hubiera frustrado y deprimido.
¿Cuál
fue entonces la recompensa?
Más
adelante dice:
“Y todos éstos,
aunque alcanzaron buen testimonio
mediante la fe, no recibieron lo prometido.”
Hebreos 11:39
Todos
fueron aprobados por la fe, pero Dios no le dio lo prometido a nadie.
¿Cuál
era la recompensa? Vivimos en una Iglesia y en una sociedad “microondas”. Si tú
me lo prometiste Dios, tiene que ser ahora, porque tú me lo dijiste. Entonces,
no entiendo mi vida como un eslabón de Dios en la cadena del Reino, donde Él
está haciendo su obra y a través de mí se van a unir otros, para que todos
juntos como dice el verso 40: seamos perfeccionados como uno.
Por
eso para comprender esto tenemos que ir al segundo punto.
|
Para
esto hay que ver dos cosas y hacerse dos preguntas:
a)
¿Cuál es el objetivo de la fe verdadera?
b)
¿Cuál es el propósito de la fe verdadera?
Si no
entiendo ambas cosas jamás entenderé la fe verdadera.
a)
El Objetivo de la fe.
En
Hebreos 11:5 y 6 habla de que, Sin fe es imposible agradar a Dios. Y
que sólo por fe, los que le buscan le agradan. Inmediatamente pone un ejemplo y
dice:
Les quiero hablar de Enoc; el nombre Enoc significa “dedicado”.
¿Sabe
a qué se dedicó Enoc? ¡A caminar con Dios!
El
objetivo de Enoc era Dios, tenía la mirada puesta en Dios, no lo apartó a
derecha ni a izquierda.
No dice la Biblia que él estuviera buscando alguna recompensa terrenal o
celestial. Nunca
dice que buscó salvación de Dios, nunca dice que buscó de ir al cielo, nunca
dijo que estaba esperando una recompensa de Dios. Su recompensa “era Dios”. Y
como el objetivo era Dios, en el momento menos pensado Dios lo levantó de esta
tierra y se lo llevó.
¡Enoc
es la figura profética del arrebatamiento de la Iglesia!
¿A
quiénes se va a llevar el Señor en su arrebatamiento? ¡Sólo
a los que caminen con Él!
Al
que no mire recompensas terrenales, al que no esté diciendo: ¡Ah Señor! Te
quiero para que me salves, para que me des una morada en el cielo, para que mi
familia no esté en el infierno... ¡Ese
es el objetivo equivocado! La
Iglesia ha usado
principalmente la fe para recibir beneficios o alcanzar metas. Eso
tiene su lugar cuando es bajo la guía del Espíritu.
Cuando
ése es el objetivo, hemos pervertido la fe. Y la Iglesia de Cristo ha pervertido el objetivo de la fe y es urgente volver al objetivo de la
fe.
Esto
es importante: Cuando
la fe es pura, se
ama a Dios aunque no exista cielo que disfrutar, ni infierno que temer.
Hazte
esta pregunta: Si no sería un ser perdido en el pecado, si yo no tendría el
castigo de un infierno, ¿amaría a Dios? Porque
si tu respuesta es no, todavía estás fuera del Reino de Dios, aunque te
creas salvo. Porque
el objetivo de mi fe, no
son cosas a recibir y que Dios me cumpla mis promesas; es Dios.
Lo
segundo a entender este año en que regresamos a la fe pura:
b)
El propósito de la fe.
Hay
un versículo que me hizo acordar al gato y al ratón. Dios tiene buen sentido
del humor y a veces juega con nosotros al gato y al ratón.De
golpe leí lo que Dios le dijo a Abraham y lo que pasó con Abraham. Dios le
prometió a Abraham la tierra y le dijo los límites de la tierra... Pero mire
cómo estuvo Abraham en esa tierra:
“Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida
como en
tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob,
coherederos de la misma
promesa; porque esperaba la ciudad
que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y
constructor es Dios.”
Hebreos 11:9-10
Abraham nunca recibió la tierra, y cuando habitó en ella lo hizo como
extranjero y nunca hay una sola oración que diga: ¡Oh Dios! Tú me prometiste
la tierra. ¿Y cómo es que estoy en las carpitas aquí y otros son los
propietarios? Yo no puedo seguir a un Dios así, algo no está bien aquí, tú
prometes y no cumples... No
hay reclamo, porque su mirada estaba puesta, ¿dónde? En la recompensa. Nada más que la recompensa de Abraham, no es la recompensa que solemos mirar
nosotros. Por eso la Escritura dice que hay dos cosas inseparables: agradar
a Dios y la voluntad de Dios.
¿Cuál
es el propósito de la fe? Hacer la voluntad de Dios.
¿Cuál
es el objetivo de la fe? La persona de Dios.
Si yo
hago la voluntad de Dios entonces no existen más motivos, no importa nada de lo
terrenal; Dios puede guardárselo si quiere, porque yo no le amo a Él por esa
recompensa.
Si entendemos
que vamos a regresar a la fe verdadera, creo que hoy estamos haciendo un
chequeo muy firme de qué clase de fe nosotros estamos viviendo en Cristo.
Si
entendemos esto vamos a ir al tercer punto. Éste
es uno de los puntos más trascendente de toda la Escritura, es uno de los
puntos tan trascendentes, que hasta ahora prácticamente no se ha hablado de
ello. Hoy
usted recibirá por el Espíritu, cosas que no había oído ni antes había visto. El
Señor me habló que:
|
De
esto no se habla en la Iglesia... De todo lo que hemos hablado por siglos es de: mi fe en Cristo o la fe en Cristo... Pero la Escritura dice que no solo hay, la fe en Cristo, sino que también existe la
fe de Cristo.
Hebreos
10:35-37 habla de promesa y de recompensa. Une las dos cosas y el verso
37 termina cerrando la enseñanza diciendo:
“Aún un poquito más,
y el que ha de venir vendrá, y no se
tardará.”
Siempre
que habla de recompensa hay promesa; está unido a Cristo, a su persona.
“He peleado la
buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.
Por lo demás, me está
guardada la corona de justicia,
la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel
día;
y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.”
2 Timoteo 4:7-8
Hemos
estado hablando de una fe en Cristo pura.
a)
La señal de que mi fe en Cristo es pura.
Debo identificar cuál es la señal de que mi fe en Cristo es pura. Si
es pura hay una señal, si no está la señal no es pura.
Pablo
entre todas sus declaraciones dice algo poderoso: he guardado la fe...
La mayoría
de nosotros ni pensamos en eso... Pero si la fe es una cosa de Dios; y yo creo
en Cristo... ¿Qué es lo que tengo que guardar? ¿Qué es lo que tengo que
proteger? ¿Qué es lo que tengo que conservar? La
pureza.
¿Cómo
la guardó Pablo? No dejó que la fe de Dios en él, y la fe que él
había depositado en Cristo, fuera pervertida con propósitos personales o egoístas,
ni siquiera con propósitos ministeriales; nunca dice la Escritura que Pablo tomara una decisión por beneficio de su ministerio.
Sus
decisiones eran por la guía del Espíritu.
Y
entonces él decía: todo lo que ocurre en mi vida sirve para el progreso del
evangelio, no de mi ministerio; del evangelio.
No
lo pervierta porque el versículo dice: del evangelio. No dice de mi
ministerio. Guardó la fe. Y
luego dice: a estos que guardan la fe, como a mí, Dios nos da una corona de
justicia. Pero
la clave está en cómo acaba el verso 8, porque dice: “no solo a mí sino a
todos aquellos que aman su venida.”
¿Cuál
es la señal de que mi fe en Cristo es pura? ¡Que
yo estoy ansiosamente esperando el regreso de mi Señor Jesucristo!
¡Bendito
sea el Rey!
Él
puede romper todos los planes. Él puede acabar la vida en un minuto. Pero
sólo me importa una cosa: que cuando Él me encuentre viviendo, haya acabado la
carrera, “su carrera”. No mis planes, no mis proyectos, no lo que quiero
con el ministerio...
Por
eso Isaías 40:10 es extraordinario.
Isaías,
siglos antes del nacimiento de Cristo, muchos años antes aún de hablar de la
venida de Cristo, por el Espíritu, habló dos veces de la palabra recompensa. Y
en estas dos frases está contenido un secreto que está hablando de los últimos
tiempos. Aunque
usa dos veces recompensa, lo hace de manera diferente, para hablar de dos
cosas diferentes.
Tomé apropósito
la versión NVI, porque tomé aquellos pasajes que fueran más fieles al original
hebreo; certifiqué claramente que esto fuera de esta manera.
Y dice ahí dos cosas. Primero dice:
“Su galardón o recompensa lo acompaña.”
Quiere
decir que hay un galardón que está con Dios y que acompaña a Dios y que ciertamente
es para todos los que aman a Dios. Pero cuando habla de la última recompensa,
él no habla de la recompensa que lo acompaña, él habla de “una
recompensa que lo precede”.
Y
preceder es: venir delante de...
Y lo que
viene delante de Dios no puede ser una cosa, no puede ser algo ni material, ni
siquiera celestial, no puede ser una corona, no puede ser la vida eterna, no
pueden ser las moradas celestes, no pueden ser los premios que voy a recibir...
Dice: “que lo precede” y no habla de una cosa sino de ¡alguien!
Hay
una recompensa anticipada, hay una que lo acompaña. Y que
va a llegar; a todos los que le aman les va a llegar, pero yo estoy mirando la
primera, porque la segunda no viene sin la primera.
La
primera es la “que lo precede”. La recompensa por excelencia no es una
cosa, esa recompensa es una persona.
¿Quién va a preceder al Señor? La venida del Señor.
Cuándo
Él venga por los suyos, está anticipando lo que ocurrirá al final; recuerde que
cuando Cristo venga en las nubes para arrebatar a los suyos, todavía no es el
fin, no es el fin.
Es
la recompensa que vino delante del Rey. Yo me fui con la recompensa por
excelencia.
Luego
de ese tiempo, los años que vendrán, serán los peores de la humanidad, no han
existido igual; y recién luego de eso, vienen los tiempos del fin, viene el
juicio de las obras... Y recién ahí, cada uno recibe su recompensa, sea corona
de justicia u otra cosa.
¿Qué
recompensa estás esperando? ¿Cuál estás esperando?
Es
más, la segunda recompensa, la que lo acompaña a Dios, entre
ellas habrá una corona de oro, que a mí me darán y a ti te darán y, ¿qué vamos
a hacer con ellas? las vamos a arrojar... ¿A los pies de quién? ¿A los pies de
quien? ¡De la excelente recompensa!
¡Mi
recompensa es Cristo y Él viniendo en las nubes por mí!
Estoy
mirando muchos rostros muy inquietos, porque al escuchar al Espíritu de Dios
hablando, se están dando cuenta que se han desviado de la fe. Están
tan metidos en el proyecto terrenal que perdieron la visión celestial, de que
Él viene. Y le aseguro que viene pronto.
Estos
siete años serán impresionantes referido a esto: ¡Viene pronto!
La
señal de que mi fe es pura, entonces es que: ¡Amo su venida! Si no amo su venida, no es pura...
b)
La señal de que vivo por la fe de Cristo en mí.
Ahora
le quiero hablar por la señal de que vivo por la fe de Cristo.
El
gran tema de la Biblia no es la fe. ¿Cómo que no? No. Es la fe de Dios,
no es la fe.
Nosotros
decimos, el gran tema de la Biblia es la fe. No, el gran tema de la Biblia es la fe de Dios. Pero
jamás escuchamos de ningún púlpito hablar de la fe de Dios. Escuchamos sobre la fe.
Quiero
mostrarle esta señal: Hay pasajes que no voy a leer porque usted los conoce,
pero en Marcos 10:27 y 9:23, Jesús dice que:
“...para el hombre hay cosas imposibles”.
Y luego dice que:
“...para el que cree todo es posible.”
Él
dice dos cosas contradictorias, totalmente contradictorias, pero sabemos que el
Señor no puede decir nada contradictorio. Quiere decir que, existen dos
realidades y que para que lo imposible se vuelva posible para el hombre, tiene
que haber un puente que me una el abismo que existe entre lo
imposible y lo posible.
Ese
puente ¿sabe cómo se llama? La fe de Dios.
Sin fe
de Dios usted no une las partes, sin fe de Dios jamás lo
imposible se vuelve posible, solo será un tema de estudio
teológico, pero no lo tendremos.
“Entonces Pedro, acordándose, le dijo:
Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.
Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe de Dios.”
Marcos 11: 21-22
Seguramente
la Biblia que usted está leyendo dice Tengan fe en Dios. Me
asesoré muy bien antes de poder lanzarle esta palabra; tanto en el original
griego como en el arameo, Jesús no habló de la fe en, habló de la
fe de... Quiere
decir que el contexto de lo que ahora vamos a leer, no sucede por la fe
en Dios; no importa cuánta fe en Dios tú tengas, solo va
a suceder si tienes la fe de Dios.
Recuerda
esto: en Mateo 14, cuando Pedro salió de la barca para caminar en las aguas, es
evidente que Pedro tenía bastante fe en Dios, mucha más que la
nuestra. ¿Por qué? Sencillo. Usted nunca se hubiera bajado de la barca, ni
intentarlo siquiera; pero Pedro sí se salió de la barca, tenía fe en Dios,
claro que la tenía y de hecho caminó.
Cuando él se hunde el Señor toma su mano y le dice: ¡Hombre de poca fe!
¿Por qué dudaste?
Quiere
decir que el Señor jamás justificó la duda de Pedro, nunca le dijo: Es
razonable que hayas dudado y te felicito por los cinco pasos que diste Pedro,
extraordinario...
¿Usted
cree que el Señor es cruel? ¿Qué no lo quería alentar? No.
Necesitaba
enseñarle la fe de Dios.
Y ésas
son lecciones prácticas, no teológicas; cualquiera abre una Biblia y habla de
eso, pero Dios dice: Te voy a meter en mi clase y no hay libro, no es teórica,
es práctica, y ahora empiezo con tu vida para sacarte del nivel de la fe en
mí, y llevarte a mi fe en ti.
La
palabra fue: ¿Por qué dudaste?
¿Saben cuál es la señal que vivo por la fe de Cristo en mí? Si la fe de Cristo está en mí, la señal es la ausencia de
la duda. ¡No existe la duda cuando tengo la fe de Dios! La
fe de Dios aniquila la duda.
Por
eso el Señor no lo justificó, porque le estaba diciendo, algo ahí había mío y
lo acabas de estropear. Porque la duda me muestra que aunque tienes
mucha fe en mí, no tienes mi fe en ti y no puedes hacer las obras
que vienen por delante Pedro, si no logras tener mi fe en ti.
Le
dice el Señor a la Iglesia: “que
a partir de este año, no puede ya caminar por su fe en Cristo.”
Ese es el rudimento de la fe. Hebreos dice que la imposición de manos
y la fe en Cristo, es el rudimento, es la base, es el principio... Si
vivimos en la base jamás haremos las obras que Dios tiene preparada para que
las hagamos. ¡Nos están esperando!
Los discípulos no pueden expulsar un demonio y se deprimen y se frustran y
también preguntan, como hacemos nosotros cuando nos deprimimos. Dice:
“Viniendo entonces los discípulos a Jesús, aparte, dijeron:
¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera?
Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo,
que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte:
Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.”
Mateo 17:19 y 20
Déjeme
mostrarle un secreto. Otra vez aquí aparece una aparente contradicción: le
preguntan, ¿qué pasó? La
culpa es de vuestra poca fe. Así
que, ya sé cuál es el problema, que mi fe es poca... O en original, dice pequeña.
Pero mire qué contradicción: Jesús le enseña, tu fe es pequeña.
Así
que está hablando de la fe de ellos en Cristo, tu fe es pequeña, te lo
voy a solucionar. Sí Señor,
soluciónamelo por favor... Bueno, necesitas tener una fe pequeña como un
grano de mostaza. Pequeña?
Pequeña. ¿Señor estás seguro? No será que la solución a mi fe que fracasa y es pequeña,
será una fe grande... ¿Por qué me hablas de una fe pequeña si mi problema es
una fe pequeña?
Está
hablando de dos niveles diferentes de fe. No
está hablando del mismo nivel de fe. Cuando habla de vuestra fe, está
hablando de la fe de ellos en Cristo. Pero
cuando habla de la del grano de mostaza, está hablando de la fe de
Dios en ellos. ¿Y
qué les dice? Si ustedes tienen una “fe de Dios”, solo tan pequeñita
como el grano de mostaza, cualquier cosa que digan tiene que suceder,
porque es Dios hablando por ustedes.
No son sus deseos. No son sus pensamientos. No son sus declaraciones
positivas.
Es
Dios mismo con su fe hablando a través de ustedes.
Claro
que no les dijo una fe grande... Una migaja de la fe de Dios, una migaja,
trastorna el mundo... ¡si les dijera que fuera grande! ¡Oh Dios mío! La
que no sirve es la suya, pequeña. La que sí sirve, es la de Dios, pequeña. Necesitamos
comprender que, si seguimos viviendo en el nivel de nuestra fe en Cristo seguiremos fallando.
Así
fallaron los discípulos, nos seguiremos frustrando, porque te voy a decir un
secreto: nuestra fe en Cristo no tiene la capacidad de aniquilar la
duda de su corazón. Tú puedes tener mucha fe en Cristo y en tu
corazón puede seguir habiendo duda.
La
orden del Señor para este año, es alto el nivel al que Él está apuntando, le
está diciendo a la Iglesia:
“Mi amada, avanza de “tu fe en Cristo” a “la fe de Cristo” en ti,
muévete por “la fe de Cristo” en ti; ten ese nivel de fe y nada te será
imposible.”
Me
llamó la atención que Jesús no pisa el palito, no cae en la trampa. Nunca le
dijo a nadie, tienes que lograr desarrollar tu fe hasta que la tengas y se
transforme en la fe de Dios.
Tu fe
en Cristo nunca será la fe de Cristo por más que la
desarrolles. O la tienes o no la tienes. Por eso, siempre la respuesta fue: si
tienes...
No
dijo: si se
perfeccionan y caminan y la desarrollan hasta que lo logren... No se
puede, porque es de Dios. O la tengo o no la tengo.
Necesito
subir a este nivel. Y
es un nivel que viene cuando yo entro en otro nivel superior de relación con
Dios. Él me la da en este nuevo nivel, no la puedo conseguir... pero es para
mí. No es que mi fe en Cristo va a cambiar hasta que se
transforme en la fe de Cristo.
El
mejor resumen de esto es Gálatas 2:20. Este hombre, el apóstol Pablo, vivió en
ese nivel, pero la base de ese nivel es la muerte total y absoluta:
“Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.”
Y
dice:
“Y lo que ahora vivo en la carne.”
(No
dice en mi carne; porque no dice en mí, porque se murió y no le pertenece)
“lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de
Dios.”
¿Y
sabe para qué el Espíritu dejó escrito eso? Sí, ya sé, para que nos frustremos,
para que nos deprimamos... y pero Pablo era Pablo; y era apóstol; y será para
ustedes que son Ministerio Apostólico...
¡No! Cuando Jesús le enseñó a los discípulos, se lo enseñó a todos los
discípulos; y les dijo que ese nivel era para todos, no para algunos.
Es
año de avanzar de mi “fe en Cristo” a “la fe de Cristo” en mí.
El
cuarto punto que Dios me mostró me parece extraordinario. Dios me mostró que:
|
¡Esto es poderoso!
¿Sabe
cómo define el diccionario culturismo? Así: “La práctica de ejercicios
gimnásticos encaminada al excesivo desarrollo de los músculos”.
¿Todos
conocemos el físico culturismo? ¿Qué ocurre en esa disciplina? Se hacen
exhibiciones ante un jurado; todo el cuerpo va y se presenta, no va una parte
del cuerpo del participante, va todo; y ahí empieza la exposición y el jurado
marca. Cuando usted ve el final ningún jurado dice, eres el ganador, ¡oh qué
bueno! ¿Y por qué? Porque tus ojos celestes son maravillosos; tu pelo está muy
bien arreglado; las uñas de tus manos y tus pies están excelentes... No, no.
Aunque
todo el cuerpo va ahí, solo algunos órganos participan de la competencia.
Está
todo el cuerpo pero al competidor no le importa todo el cuerpo, le importa que
los órganos que excesivamente desarrolló se muestren tan grandes y
desarrollados que él gane la competencia.
Esta
disciplina me ayuda a entender el físico culturismo ministerial en la Iglesia.
Efesios
4:11-13 habla del gobierno. Habla de los cinco ministerios y dice que el
trabajo de ellos es perfeccionar a los santos hasta que todos los
miembros sin excepción ninguna, se presenten en la exhibición de la competencia
de Dios. Se presenten en esa exhibición y sean ganadores porque lo han
catalogado como un “Varón perfecto”.
No se
ve un órgano u otro órgano. Un músculo u otro músculo.
La competencia es: ¿hay Varón perfecto? ¿Tiene la medida de la estatura de
mi Hijo? Entonces
es ganador. Todos
los miembros, como una unidad; no algunos sí, y otros no.
Contrario
a esto, se ha estado desarrollando en la Iglesia lo que llamo “los músculos de su propio ministerio.” Pareciera
que hubiera una competencia en la Iglesia y que el miembro llamado “mi
ministerio” va a salir campeón.
¡Vamos
a crecer! ¡Nuestro ministerio va a crecer! ¡Nosotros ganaremos la Ciudad!
¿Te volviste loco? ¡Ah pero tengo cincuenta mil! ¡Sí pero despierta de tu sueño tonto! Hay
más de cinco millones en esta ciudad y los cincuenta mil que tienes adentro,
cuarenta y nueve mil novecientos noventa, viven en pecado. Eres tonto y no
entiendes lo que yo te mandé a perfeccionar.
Eso
es falta de entendimiento de tres cosas: Autoridad, gobierno y Cuerpo.
Si
usted no entiende de autoridad de Dios en los cinco ministerios, ni el gobierno
que ellos deben ejercer, jamás habrá sentido de Cuerpo.
¿Sabe
cómo lo llamo? El síndrome de Sansón.
Quiero
que preste atención porque es una perla de gran precio lo que voy a mostrarle
ahora:
El
Espíritu Santo me mostró que Sansón era más que un juez, Dios lo levantó como
figura profética y visible del espíritu de su época. Ninguna
otra persona, Dios la usó como a Sansón. A
Sansón le dio fuerza en sus músculos, algo raro; se la dio para que librara las
batallas del Señor; y libró batallas del Señor. Pero si usted mira bien el
registro bíblico, ni una, ni una... ni una sola de las batallas del Señor, él
las libró por motivos espirituales, todos fueron carnales.
Y dice: Yo le hice como me hicieron, entonces se enojaba porque le
robaban la mujer. ¡Ah,
les voy a hacer daño a los filisteos!...
Nunca
va a leer usted sobre Sansón, ni una vez que Dios le dijo que peleara tal
batalla y él la hiciera, todo es carnal, todo es lo que le pasaba a él... ¡Pero
la unción venía sobre él! Estoy de acuerdo con usted, pero la unción, la
podemos manipular y la podemos usar carnalmente.
Déjeme
mostrarle algo; no es casual que la Biblia diga así:
“En aquellos días no había rey en Israel;
cada uno hacía lo que bien le parecía.”
Era una época donde no había rey.
¿Cuál es el síndrome de Sansón en la Iglesia? El síndrome de Sansón es, que cada ministerio ha estado procurando levantar “mega-ministerios”.
Y
preste atención muy bien ahora: Los mega-ministerios que el hombre ha
levantado con la unción de Dios, al igual que Sansón, son la figura profética,
visible y patética del espíritu de la época. ¡Dios
no los está aprobando! Aunque
los haya levantado, porque ellos confundieron cómo están trabajando, cuáles
deben ser sus motivaciones, para quiénes están trabajando...
Y
que a Dios no le interesa su ministerio, sino el Cuerpo.
El que
le interesa su ministerio nunca dirá lo que Dios dice, porque eso le hará
perder gente, y no está dispuesto a perder popularidad.
Los
mega-ministerios, han sido en el tiempo en que la Iglesia conoció a Cristo como Salvador, pero no lo han conocido ni como Cabeza, ni como Rey.
Cuando lo conoces como cabeza, conoces autoridad.
Cuando
lo conoces como Rey, conoces gobierno.
Entonces
regresa el sentido de Cuerpo.
Cuando
cada uno hace lo que bien le parece, es porque no hay gobierno.
Imagínese
que estoy recibiendo la palabra del Señor y necesito sentarme para escribir lo
que Dios me habla, pero el órgano llamado pie quiere hacer lo que bien le
parece y no quiere estar sentado y entonces yo lucho por sentarme, pero él
quiere moverse... ¿Qué hago? No me puedo sentar. Alguno dice, ¡ah, a mí no me
importa! ¡yo hago lo mío!
¿yo hago lo mío? Entonces tú no eres parte de un Cuerpo.
Tú
caminas solo. Si cada parte de mi cuerpo haría lo que quiere, sería imposible
la coordinación de nada.
Le
doy una buena noticia por el Espíritu:
En este 2008, que ha comenzado un nuevo ciclo espiritual, el Señor derrumba el
físico culturismo ministerial en la Iglesia.
El
Señor levanta su Autoridad y Gobierno.
Trae
entendimiento del sentido de lo que significa el Cuerpo.
Y
nosotros estamos siendo parte de aquel remanente que hace tiempo ha permitido
que el Señor le mostrara el Cuerpo. Y para eso estamos trabajando.
Hermano,
yo lo llamo a ser pionero, no se frustre, no importa que camine contra la
corriente; usted está caminando contra la corriente de un espíritu que viene del
infierno, para caminar en el Espíritu de Cristo a favor de su Cuerpo. |
¡Bendito
sea el Rey!
Me llamó
mucho la atención, 2da. Juan 8. Juan viene hablando en el contexto de aquellos
engañadores que niegan a Cristo según la carne, que decían que Cristo no vino
en carne, y él está como apóstol diciendo, cuidado con esa gente... Y dice:
“Mirad por vosotros mismos,
para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo,
sino que recibáis galardón completo.”
2 Juan 8
“...galardón
completo.” No
hay solo galardón, está completo. ¿Y
como yo arrebato ese galardón completo? Déjeme leerle una
paráfrasis de Mateo 21:21. Usted
puede seguirlo, pero para que entienda lo que voy a decir, esta paráfrasis toma
en cuenta de que el Señor está hablando de “la fe de Dios” y no de “la fe en Dios”. En
Mateo 21: 21 leería de esta manera:
“De
cierto les digo, que si tienen la fe de Dios,
la que aniquila la duda, no solo harán esto de la higuera,
sino que, si a este monte le dicen quítate
y échate en el mar, será hecho.”
¡La
fe de Dios aniquila la duda! Es
infalible, porque todo lo que Dios dice sucede inexorablemente. Pero es
perfecta, porque no puede decir otra cosa que lo que Dios dice.
Pero, estemos de acuerdo que cuando hablamos por nuestra fe en Cristo,
no siempre hablamos de lo que Dios habla, y por eso dudamos. Pero si hablo por la
fe de Cristo, no puedo dudar. ¿Sabe
por qué los profetas de la antigüedad fueron lo que fueron? Porque el espíritu
de la profecía, que es Jesucristo, es liberar la palabra por la fe
de Dios en uno... Ahí
no hay nada humano que agregar ni que quitar, por eso es perfecta.
Dice
Pedro:
“Nadie habló la profecía por voluntad propia,
sino por el Espíritu de Dios.”
Hay
tres cosas trascendentes para arrebatar recompensa completa:
a)
Protección sobrenatural.
b)
Gracia atrevida.
c)
Conquista de promesas espirituales y materiales.
Déjeme
decirle lo que va a pasar:
a)
¿Cómo se va a ver la protección sobrenatural sobre los hijos de Dios?
Igual
que sucedió en Egipto. Mientras Dios realizaba los juicios en Egipto, el pueblo
estaba en Gosén y no sufría ninguna clase de daño; no había moscas, no había
piojos, no moría el ganado. Estaban ellos en oscuridad y el pueblo estaba en
luz...
Eso lo hará Dios para los que edifican su Cuerpo, para los que quieren
recompensa completa, para los que tienen una fe pura. ¡Mucho antes de que
suceda! Años antes...
Y uno
dice: ¡Bueno si es la gracia de Dios! No... Él dijo: “Yo les daré gracia.” Si es
la gracia de Dios yo no tengo que hacer nada, porque yo no le puedo agregar a
la gracia de Dios, ni quitar.
Él
dijo que nos va a dar gracia y Él dijo que saldremos ricos...
Sí, pero no...
b)
Gracia atrevida.
Cuando
llegó el momento, le dijo Moisés: ¿Te acuerdas la gracia que dije? Sí, me
acuerdo. ¡Es para los atrevidos! ¿Atrevidos a qué? Te voy a decir a qué:
Yo acabo de destruir a Egipto, pero me falta una, voy a matar a todos sus
primogénitos, y cuando estén bien destruidos, en el día del velorio, del
entierro de sus hijos, diles que vayan y que les digan: Dame todos tus
bienes. Lo poco que Dios te dejó, dámelo. Dame el dinero de tus cuentas
bancarias, dame tus joyas todo lo que tienes dámelo...
¿Usted
haría eso? ¡Eso hizo Israel!
¿Y
sabe cómo dice la Escritura?
“Y les dieron cuanto pedían,
así despojaron a los egipcios.”
Es como
si el Señor nos dijera así:
Tu atrevimiento al pedir, determina tu capacidad de despojar.
Di
conmigo: Mi
atrevimiento al pedir, determina mi capacidad de despojar. No es
la gracia de Dios, es una gracia atrevida, la que pide lo irrazonable,
en el momento irrazonable, que despoja al enemigo y le quita todo.
Vuelve
a repetir conmigo, por favor:
Mi
atrevimiento al pedir, determina mi capacidad de despojar...
Mi
atrevimiento al pedir, determina mi capacidad de despojar...
Hermano,
esto es para prestar mucha atención: 2008, es un año de gracia especial para
nosotros, pero sin actitud atrevida, no la veremos.
Cuando
hablo de actitud atrevida no hablo de locuras, ni de estupideces carnales,
estoy hablando de, atrevimiento espiritual.
El atrevimiento espiritual viene por una palabra que Dios me dio.
Dios
le dijo a Israel, ¡tú te vas ahí y en la plena cara les dices que te den todo! Porque
si tú haces eso sin la voz de Dios, eres un tonto a la enésima potencia.
No confunda atrevimiento carnal con espiritual, porque es muy
fácil pervertir la palabra y el espíritu de la palabra. Pero hermanos, el 2007 terminó diciendo que fue un año de puertas abiertas y oportunidades divinas...
Para
todos los que nos están viendo y escuchando: Para algunos, en el 2007 se les abrió
las puertas y la tomaron...
Pero Dios me dijo esto: en el 2007 la abrí y la mayoría de ustedes, aunque
ya está abierta en el Espíritu, todavía no la tomaron y algunos se frustraron
pensando que estaban viviendo equivocados.
El
Señor dijo: No, yo la abrí en el 2007, pero la tomarán por la gracia atrevida en forma natural en el 2008. Así
que no fracasaste. Dios te probó hasta el final; y parece que llega tarde, pero
Él nunca llega tarde.
Le digo por el Espíritu: La gran mayoría tomará en lo real, estas puertas, en
este año.
¡La
palabra de Dios es cierta!
El
último punto de arrebatar la recompensa completa es:
c)
Conquistar las promesas espirituales y materiales.
Porque
a veces somos tan espirituales, que nos olvidamos que también lo material es parte
de la recompensa completa.
Recuerde
que parte de la recompensa de Israel era tomar la riqueza de Egipto y también
la tierra prometida, y todo eso era material... No era toda la recompensa, no
era la excelente recompensa, pero formaba parte de...
Hay que entenderlo.
Pedro
le dijo al Señor: Señor te seguimos y qué vamos a tener...
Bueno,
van a tener muchas casas y muchas tierras... Eso es terrenal, pero en lo
espiritual, además de la recompensa de Cristo, además de la excelente
recompensa, cada uno de ustedes tendrá un trono.
Ahora
bien, ¿había un trono para el traidor de Judas? Es evidente que él no lo tomó, ¿no?
Pero
aprenda esto: No importa cuántos siglos pasen, no importa cuántos siglos
pasen, las promesas de Dios no quedan vacantes. Dios no envejece ni muere;
el que envejece y muere es el hombre.
Dios
sabe esperar hasta que aparece el hombre y la generación que toma la recompensa
que el otro no supo tomar.
La
Biblia dice que el que supo hacerlo se llamó Matías, y tomó el trono de
Judas.
Así
que olvídese de lo que perdieron los antepasados. ¡Dé gloria a Dios por lo tontos
que fueron, y tómelo, tómelo, tómelo...!
En la
parábola del dinero, los talentos, resulta que al siervo que supo mejor
negociar, el rey le entregó el dinero de aquel siervo que no negoció. Y todos
se quejaron diciendo que era injusto, pero no era injusto. Él se lo dio al que
mejor negoció para Él. Eso es lógico, eso no es injusto.
Ahora
bien, la Escritura dice que el siervo era malo, y el siervo dice tuve
miedo porque tú eres un hombre severo que cosechas donde no siembras y tomas lo
que no sembraste...
¿Sabe
cuál es el problema del siervo? Lo que piensa del rey, no es malo porque no negocia.
No
puede negociar porque usted no puede trabajar para una persona de la cual usted
tiene malos pensamientos para que prospere. Y pareciera que el rey está de
acuerdo, porque le dice, pues si tú sabes que yo tomo lo que no sembré...
¡Ah,
entonces tienes razón, era malo!
Pero
mira cómo termina:
¿Por qué
no tomaste el dinero y por lo menos lo llevaste al banco para que me dieras los
intereses mínimos?
¿Sabe
qué está diciendo con eso? Que el pensamiento del siervo estaba equivocado y
que el rey era bueno. ¿Por qué? Porque si ese siervo, tan solo hubiese llevado
la platita al banco, con el mínimo de interés, Dios no lo hubiese castigado.
Hermano, si usted va a conquistar promesas espirituales y materiales, tiene que tener
la visión correcta de Dios.
Si
tiene alguna idea o resquicio de mal pensamiento de Dios, no puede negociar
para Él.
Si
usted cree que hay algo de crueldad en Dios, algo de exigencia irrazonable,
usted todavía no le ha conocido y no puede negociar para Él.
Yo confío que todos los que estamos recibiendo esta palabra...
Somos
siervos buenos, somos de los que multiplicamos de tal manera que Dios toma lo
del siervo malo y nos lo entrega...
Dice el Señor: ¡Lo que otros trabajaron, viene a tus manos; lo que otros
trabajaron viene a tus manos!
Porque
otros trabajaron para ellos, pero ellos no sabían que Yo los estaba usando, que
sólo eran un instrumento. Ellos trabajaron para ellos, con las motivaciones
equivocadas, y una vez que envolvieron el paquetito y lo tienen de regalo y
creen que lo van a recibir, Yo se los quito en el aire y se los doy a ustedes...
A los que trabajaron con las motivaciones correctas, a los que trabajaron con
mi Cuerpo, a los que se jugaron por mi Palabra.
Y
el Señor dice: Traeré personas, bienes y promesas que otros trabajaron.
A
partir de este año. Y te las daré en tus manos, sin que trabajes por ellas. Y
cuando te lleguen, me las pastorearás, porque están como ovejas que no tienen
pastor, que solo han sido trasquiladas, has sido usadas y violadas pero no han
sido ni amadas, ni pastoreadas.
Le
dice el Señor a la Iglesia: Mi Iglesia, santa y amada, a la que vive para mí,
no importa en qué rincón de la tierra estés, Yo traigo mis ovejas de los cuatro
confines de la tierra y las pongo en manos de aquellos, de mis cinco
ministerios, que sólo han trabajado para mí, con un corazón puro y una entrega
absoluta.
¡Recíbelo
mi Iglesia, porque te los traigo! Porque es el año que se levantan los humildes.
Porque echo de los tronos a los orgullosos. Y
cumplo la profecía de María y pongo en alto a los humildes.
Así
te espera Iglesia mía el 2008, en que tomarás todo lo que he concebido para ti.
¡Hecho en el cielo y en la tierra, porque la boca del Señor todopoderoso lo ha
hablado!
Amén,
amén y amén...
¡Te
adoramos Señor! |