Secretos para que el mundo crea - Quinta parte
D. Dardano, D. Cipolla, H. Cipolla
14 de September de 2019
El texto contenido en esta página fue tomado literalmente de lo expresado verbalmente
en público, por lo tanto no ha sido preparado y editado como un escrito formal.
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(Hernán Cipolla)
Qué bueno es que podamos volver a estar juntos, reunidos alrededor de lo que la Palabra nos enseña y que siempre por el Espíritu Santo obviamente, podemos llegar a la comprensión de lo que está en el corazón y en la mente del Señor.
Ustedes saben ya que venimos trayendo una serie de enseñanzas que está relacionado con la tarea de la Iglesia de evangelizar. Y precisamente en esta oportunidad llegamos a la parte 5 de Secretos para que el mundo crea.
Esta Parte 5 es la última parte de la enseñanza, y para empezar vamos a hacer un resumen de lo que vimos en la parte 4.

Lo primero fue que:
El evangelio es Cristo. Es decir, el evangelio no se puede reducir a un mensaje en el que se debe creer, más bien sino, es Cristo en quién se debe creer, porque Él nos salva y transforma nuestras vidas.

De la misma manera vimos también que Pablo hizo un énfasis cuando estaba hablando de la predicación del mensaje del evangelio y él habló de:
Predicar a Cristo crucificado. Pablo predicó a Cristo crucificado porque esa obra es el eje central de la redención, es decir, el sacrificio de Cristo es el primer paso, por un lado, para pagar por los pecados de la humanidad, pero también para que existiera una futura resurrección y ascensión de Cristo a los cielos y con eso Él demostrara que era el verdadero Dios.

Al sernos revelado el evangelio, que es Cristo y que Él es la fuente del poder transformador que el evangelio tiene, también pudimos comprender otra frase escrita por el apóstol Pablo. Y la frase es:
El evangelio es poder de Dios. Si el evangelio fuera solamente un mensaje por el cual somos salvos, bastaría entonces con creer en argumentos doctrinales que forman parte del evangelio, sin embargo, como el evangelio es Cristo, Él es en quién debemos creer y a quién debemos entregarnos para recibir salvación, aquí radica el poder el evangelio.
Es decir, es una fe que podemos tener, que va mucho más allá de apoyarla en doctrinas o de palabras que se dicen, sino una fe apoyada en el Cristo que nos cambia y nos transforma.

También Pablo afirmó lo siguiente:
No me avergüenzo del evangelio. Pablo expresó que no se avergonzaba porque precisamente, el evangelio era poder de Dios. Ahora él, como lo veíamos la vez anterior, se dispuso a padecer sufrimientos por causa del evangelio, no le importaba qué clase de sufrimientos él tenía que atravesar porque él reconocía que a eso había sido llamado, pero sobre todas las cosas, que él había experimentado el poder del evangelio; no es que Pablo lo hablaba desde su perspectiva ministerial como apóstol, diciendo tengo la responsabilidad de cumplir el ministerio que Dios me encargó, por lo tanto, no me debo avergonzar del evangelio, no. Estaba hablando desde la experiencia de un hombre transformado que había visto el poder del evangelio, por lo tanto, no había nada ni nadie que lo pudiera avergonzar de ese evangelio que había cambiado su vida.

Entonces, vimos también que animados por el ejemplo del apóstol, nosotros podemos tomar la misma actitud y seguir el mismo camino que Pablo, es decir, si hemos experimentado el poder de Cristo haciéndonos nuevas personas y permitiéndonos vivir bajo el gobierno del Espíritu Santo todos los días de nuestras vidas jamás vamos a estar avergonzados del evangelio y de su poder, cómo podríamos avergonzarnos de aquellos que nos cambió y transformó nuestras vidas para siempre.
Por la poderosa experiencia que tuvo Pablo, también inclusive él le aconsejó a Timoteo que jamás se avergonzara de ser testigo de Cristo y que estuviera dispuesto a participar de los sufrimiento por el evangelio, pero agregando algo particular, pero que estuviera dispuesto a sufrir según el poder de Dios y no dependiendo de sus fuerzas.

Lo último que analizamos en la enseñanza anterior es que hubieron varias verdades que fuimos explicando y exponiendo; y sobre todo era para manifestar lo siguiente:
Qué produce el evangelio.
Es decir, el evangelio tiene que verse por los frutos y por lo que se llega a producir en la vida de una persona.
Vamos ahora a resumirlo con algunas frases que juntos vamos a leer, por ejemplo:

* Cristo anuló la muerte, y sacó a la luz la vid y la inmortalidad por el evangelio.
* Éramos tinieblas y ahora somos luz.
* Estábamos bajo el poder de las tinieblas y ahora estamos en el Reino de la luz.
* Antes no éramos pueblo y ahora somos pueblo de Dios y disfrutamos de su misericordia.
* El Padre nos amó de tal manera, que por el evangelio nos dio identidad de hijos suyos.
* Por la gracia de Dios no sólo fuimos justificados, sino que también se nos dio el derecho de ser herederos.

Definitivamente, cuando vemos estos aspectos de lo que produce el evangelio y además tenemos el privilegio de vivirlos en nuestra propia vida, siempre vamos a estar en una constante actitud de alabanza y de agradecimiento al Señor por todo lo que Él ha provisto para nosotros.
Así que con esta introducción y recordando lo que vimos en la enseñanza anterior, vamos ahora sí a introducirnos a esta última parte de Secretos para que el mundo crea.

(Daniel Dardano)

Muy bien, luego de este necesario resumen de la parte 4, entramos ahora sí a desarrollar esta parte 5 de Secretos para que el mundo crea.
Y es necesario observar una faceta vital del poder del evangelio que hasta ahora no hemos mencionado, pero que un poco más adelante vamos a tratar.
Evidentemente, ya analizamos nosotros el poder transformador que tiene el evangelio en la vida de todos aquellos que lo reciben y hacen que ese poder transformador actúe. Si toda la gente en el mundo percibiera este poder transformador se entregarían a Cristo en masa. Lamentablemente, no sucede así y no sucede así porque el evangelio sufre oposición, efectivamente, el evangelio sufre oposición y vamos ahora a ver reflejada esta oposición a través de algunos pasajes de la Palabra de Dios.

“Y si el evangelio que anunciamos está como cubierto por un velo,
lo está solamente para los que se pierden.
Pues como ellos no creen,
el dios de este mundo los ha hecho ciegos de entendimiento,
para que no vean la brillante luz del evangelio del Cristo glorioso,
imagen viva de Dios”.

2 Corintios 4: 3-4 / DHH

Qué tremendos versículos y qué realidad espiritual, hermano, hermana, si estuvieras caminando por la calle y salieras con el propósito de hacerle una encuesta a la gente con la pregunta, ¿quisieras quedarte ciego? La mayoría de la gente reaccionaría mal, hasta enojado, como diciendo, no, rotundamente no, ¿qué te pasa? ¿por qué esa pregunta? Es sorpresiva, es insólita, es inesperada nadie quiere quedarse ciego deliberadamente, sin embargo y lamentablemente, ésta es la condición espiritual de la gente que no tiene a Cristo en el mundo y camina por las calles de nuestras ciudades.
La gente está ciega espiritualmente, físicamente no quiere quedarse ciega pero espiritualmente está ciega, es un velo, es una ceguera que el dios de este mundo, Satanás, ha puesto sobre las personas, y fíjense lo dramático que esto es, porque lo ciega en el transcurso de esta vida, pero además los conduce a una condenación eterna, esa gente va a estar perdida por toda la eternidad si la luz del evangelio no llega y el velo cae y entonces se entregan a Cristo.
Por eso, hay que trabajar en esto, una fuerte oposición no puede frenarnos, tiene que ser derribada, tiene que ser destruida esa oposición a fin de que la gente reciba a Cristo.

(Daniel Cipolla)
Creo que las palabras que acabas de decir acerca del evangelio y cuando uno empieza a ver oposición, en este caso estamos viendo oposición espiritual directa producida por el diablo, creo que nos da otra dimensión de nuestra tarea, también nos da otra dimensión de nuestra responsabilidad, porque creo que nadie, no hay ningún médico que tenga el poder de curar a una persona que se quede tan tranquilo si tiene corazón de médico, ¿no? De decir, ah no me pasó por al lado y yo no hago nada, no, va a decir yo sé que tengo la solución para este problema, yo tengo la solución para el problema. Creo que nos debe pasar lo mismo, yo tengo la solución para este problema.
Nosotros la Iglesia, tenemos la solución para ese problema y esto nos va a dar una manifestación del amor de Dios diferente y un accionar diferente, creo que mucho más agresivo pero en el buen sentido de la palabra, no en el incorrecto sino para decir, Señor, como acabas de decir, nosotros tenemos que destruir este enemigo, cada día hay que destruirlo más porque si no lo destruimos el poder del evangelio no se va a manifestar en la gente y para nosotros es vital, hasta que llegue el día, como dice la Escritura, que este evangelio sea predicado en el mundo entero y entonces será el fin, como dice el Señor.
Así que, creo que nos llena de una expectativa y también de una responsabilidad muy importante.
Así que, siguiendo con esta misma idea de la oposición voy a leer en Efesios capítulo 4, de los versos 17 al 19, que dice así:

“Así que les digo esto y les insisto en el Señor:
no vivan más con pensamientos frívolos como los paganos.
A causa de la ignorancia que los domina
y por la dureza de su corazón, estos tienen oscurecido el entendimiento
y están alejados de la vida que proviene de Dios.
Han perdido toda vergüenza, se han entregado a la inmoralidad,
y no se sacian de cometer toda clase de actos indecentes”.

Efesios 4: 17-19 / NVI

Yo creo que estas palabras del apóstol Pablo sirven de espejo para ver una sociedad totalmente alejada de Dios, una sociedad ciega espiritualmente, porque refleja con exactitud cómo viven, cómo se conducen, cuáles son sus actitudes, cuáles son sus acciones de aquella gente que está cegada en el entendimiento espiritual, la dureza está tan asentada en el corazón que los ha alejado tan completamente de la vida de Dios, que se llega a convivir con la inmoralidad como si fuera lógico y normal. Hay gente que probablemente no hace ella naturalmente muchos actos inmorales, pero sí acepta los actos inmorales que ocurre en la sociedad, entonces mañana no es, el inmoral dice, bueno es una madre buena, un padre bueno, pero tiene un hijo que ahora es homosexual, y entonces ahora lo empieza a aceptar como natural, como normal, como que es parte de la vida del Siglo XXI y de la transformación de este Siglo, cuando debiera horrorizarnos por ver que no tiene nada que ver con el plan y el propósito de Dios y que es una tergiversación a su plan. Entonces nos damos cuenta que convivir con lo inmoral y con lo pervertido se empieza a hacer natural, cuando la gente vive de esta forma, por supuesto, para los creyentes jamás puede ser natural, natural vivir con esta clase de cosas.

Vamos a otro pasaje bíblico, aquí quien nos va a explicar este tipo de dureza va a ser el mismo Jesús, esto ocurrió cuando los discípulos le preguntaron a Jesús acerca del significado de una parábola que era la parábola del sembrador, ellos no habían entendido por completo la parábola y Él se las empezó a explicar. En esa explicación nosotros vamos a encontrar una clase de oposición muy importante que no podemos dejar de ver. Dice en Mateo 13 desde el verso 18 al 23:

“»Escuchen ahora lo que significa la parábola del sembrador:
Cuando alguien oye la palabra del reino, y no la entiende,
viene el maligno y le arrebata lo que fue sembrado en su corazón.
Ésta es la semilla sembrada junto al camino.
El que oye la palabra es la semilla sembrada entre las piedras,
que en ese momento la recibe con gozo,
pero su gozo dura poco por tener poca raíz;
al venir la aflicción o la persecución
por causa de la palabra, se malogra.
La semilla sembrada entre espinos es el que oye la palabra,
pero las preocupaciones de este mundo y el engaño de las riquezas
ahogan la palabra, por lo que ésta no llega a dar fruto.
Pero la semilla sembrada en buena tierra
es el que oye la palabra y la entiende,
y da fruto, y produce cien, sesenta,
y treinta semillas por cada semilla sembrada.»”

Mateo 13: 18-23 / RVC

¿Qué vemos aquí? Que cuando Jesús explicó a sus discípulos el significado de esta parábola, mostró algunos aspectos que van a ser absolutamente claves para que nosotros entendamos la oposición al evangelio, pero no solamente desde el ámbito de la obra del diablo, sus principados y potestades, sino también desde el ámbito del corazón humano y en eso vamos a profundizar ahora.

(Hernán Cipolla) 
Muy bien, vamos a ver el primer ejemplo que en realidad nos muestra Jesús en la parábola, porque hay una primera oposición que menciona y es cuando dice que la semilla fue sembrada junto al camino, aquí la oposición es:

OPOSICIÓN:
No hay entendimiento de la Palabra

A ver, podríamos llegar a pensar que una persona no entiende la Palabra y no es culpable de no entender, porque cuando alguien no entiende algo, simplemente le cuesta lograr poner en su cabeza eso que le quieren explicar. Entonces nadie podría culpar a otra persona porque no está entendiendo algo, sin embargo, lo que Jesús nos quiere demostrar a través del ejemplo de la parábola y de esta parte, es que la falta de entendimiento no tiene que ver con algo que una persona no logra entender. Yo sé que podríamos preguntarnos, porque vamos a culpar a una persona a la que le falta entendimiento y no puede entender, pero lo vamos a descubrir cuando nos demos cuenta lo que pasó entre Jesús y los discípulos.
¿Qué quiero decir? Jesús habló con los discípulos y ellos le estaban preguntando el motivo, antes de contarle el resultado de la parábola, le preguntaban el motivo del por qué usaba siempre parábolas para hablarle a la gente y dentro de la respuesta que es más amplia, por supuesto, el Señor cita una profecía de Isaías y también la profecía es más amplia, pero sólo vamos a destacar una frase de la profecía:

...dice, porque el corazón de este pueblo se ha endurecido...

¿Qué es lo que quiso demostrar Jesús? Que la falta de entendimiento que se relaciona con la Palabra, tiene como base un corazón endurecido, es decir, la persona no entiende porque se opone al Señor y a su Palabra, resiste a la acción del Señor y de su Palabra, podríamos decirlo de otra manera, como si fuera un endurecimiento a propósito, la persona es consciente y no es que le falta capacidad para comprender lo que tiene es su corazón endurecido.

Ahora, en la explicación de la parábola, Jesús demostró que cuando el corazón humano está endurecido a la Palabra ocurre algo más, no es solamente que se queda con el endurecimiento, ese endurecimiento le da derecho al diablo a venir y robar la Palabra que ya se había sembrado, es decir, el diablo ve que el corazón está tan endurecido y que no va a hacer efecto, que entonces el diablo dice, por las dudas para no dejar que la Palabra se quede allí y más adelante pudiera hacer algún efecto de una vez aprovecho este corazón duro y robo la Palabra que fue sembrada.

Quiere decir, que de esa manera podemos entender lo que creo que a muchos nos ha pasado o prácticamente a todos, hemos llegado a decir de tal persona, yo le vengo hablando la Palabra una y otra vez, muchas veces le he explicado al derecho y al revés el mensaje del evangelio pero parece que le entra por un oído y le sale por el otro, es decir, me presta la cara, me sonríe, me dice que sí, pero no le pasa nada, evidentemente hay una dureza tan arraigada al corazón que la persona sí nos está escuchando, pero como su corazón está duro, apenas nos dejó de escucharnos viene el diablo y dice, voy hacer mi trabajo, voy a quitar esa Palabra para que no haga ningún efecto en el corazón de esta persona.
También, por eso hemos dicho muchas veces, parece que tuviera un corazón de piedra, ¿y saben qué hermanos? Realmente, hablando en términos espirituales de lo que le ocurre a las personas, es así, es un corazón absolutamente endurecido a la Palabra.

(Daniel Dardano)
Ahora vamos a ver, precisamente, dentro de ese cuadro otra faceta de este cuadro y es, la semilla sembrada entre piedras. Y cuál es la oposición aquí:

OPOSICIÓN:
La persona que recibe la semilla, pero no echa raíces.

Primera afirmación, la persona recibe la semilla y hasta puede mostrarse contento y gozoso, hasta puede alabar, hasta puede adquirir el vocabulario, bueno está gozoso pero resulta que, ¿cuál es la oposición? La oposición consiste en que no echa raíces, es decir, la Palabra se queda en la superficie y todos sabemos que en lo natural para que una semilla de fruto tiene que sembrarse e ir profundo en la tierra. Esta persona, aparentemente y con gozo recibe la Palabra pero al no echar raíces y dejar la Palabra en la superficie, ahí ocurrió el problema, cuando vienen por la Palabra diferente tipos de circunstancias, situaciones difíciles, cosas que se presentan en la vida, se desmoronan por completo.
Y uno dice, ¿pero no habían recibido la Palabra? Sí, la había recibido pero no echó raíces y esta es una gran oposición, y que no sea el cuadro de alguno que está escuchando, siempre la Palabra tiene que echar raíces.

(Daniel Cipolla)
Luego Jesús habló de otra clase de oposición y esta oposición la podemos resumir en:

OPOSICIÓN
Las preocupaciones de la vida y el engaño de las riquezas.

Aquí, ¿qué vemos? Vemos una persona que recibe la Palabra pero tiene un problema de prioridad y tiene su prioridad en otros asuntos de la vida no en Jesucristo, por tal razón, siempre vive en un constante afán, su mente está llena de preocupaciones y al mismo tiempo se deja seducir por el engaño de obtener más riquezas, esto lo que provoca es que la Palabra quede totalmente ahogada porque el corazón de esta persona es incapaz de poner toda su confianza en el Señor.
¿Qué notable, no? Aunque la Palabra tiene todo el poder, porque tiene el poder de transformar nuestras vidas por completo, porque la Palabra es Cristo, cuando esto ocurre, esta clase de persona, le otorga más poder a los afanes de la vida, a las preocupaciones de la vida, a tener un mejor nivel de vida, es más hasta se está justificando, así Dios me quiere porque Dios me bendice y quiere que yo tenga un mejor nivel de vida, y no nos damos cuenta que esto empieza a apagar la Palabra del evangelio dentro de su corazón.
Así que, a través de la parábola y de la explicación que Jesús dio de la parábola del sembrador, ¿qué estamos confirmando? Que existe una oposición al evangelio pero que proviene del corazón humano, no solamente del diablo, no solamente es una oposición de ceguera espiritual, sino también del corazón humano, cuando otros intereses, otros amores, empiezan a ocupar un lugar preponderante, un lugar principal en nuestra vida, entonces la Palabra comienza a ser ahogada hasta el punto que ya no puede prosperar y no puede dar fruto.
Por eso me acuerdo tanto, cuando hablo del corazón, me acuerdo tanto del Proverbio que dice, hijo mío, sobre todas las cosas guarda tu corazón, sobre todas las cosas que vayas a guardar, guarda tu corazón.

Cuando vemos esta parábola nos damos cuenta que todo está en el corazón, es decir, la esencia de ser, eso es el corazón, nuestra misma esencia de ser que está en nuestro interior, si eso lo guardamos para Cristo todo va a estar bien, si eso empieza a ser lleno de otras formas, de otras cosas, de otros amores y otros intereses, vamos a ver que empieza en nuestra vida a haber oposiciones al evangelio, donde se va cumplir pero inexorablemente la Palabra que Jesús dijo, porque esto que Jesús dijo es para cualquier persona sobre la faz de la Tierra, se llame cristiano o no se llame cristiano, estos terrenos son para todos al igual que cuando habló del que da buen fruto, son cuatro terrenos que siempre va a ocurrir de la misma manera, pero estamos enfocados en lo que es oposición exclusivamente.

(Hernán Cipolla)
Pensaba que realmente es tan interesante lo que estamos viendo que alguien podría llegarse a imaginar que lo que Jesús estaba tratando de hacer era, como desanimar a los creyentes en su tarea de compartir el evangelio, y obviamente que jamás podríamos pensar eso de Jesús.
Sé que a las personas no nos gusta lo negativo y casi que suena lo que hemos explicado que son puras pálidas, cosas negativas que no tienen solución pero ahora vamos a empezar a llegar al punto central del por qué estamos analizando la oposición.
Es decir, no es conocer la oposición por conocerla y ser conscientes de que hay oposición, es reconocer la oposición para saber cómo actuar y cómo luchar en el poder de Dios para vencer la oposición.
Entonces, con esto en mente vamos a leer un nuevo versículo de la Palabra, dice de manera:

“Porque nuestra lucha no es contra seres humanos,
sino contra poderes, contra autoridades,
contra potestades que dominan este mundo de tinieblas,
contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales”.

Efesios 6:12 / NVI

Si recuerdan, al principio cuando Daniel empezó con el tema y con esta parte 5, decía que íbamos a ver otra faceta del poder del evangelio y ahora estamos llegando a esa faceta.

Es decir, ya vimos la faceta del poder transformador sobre nuestras propias vidas, pero esta faceta en la que estamos entrando, es de ocuparnos como Iglesia en un trabajo espiritual para trabajar en sentido correcto y con el poder de Dios; y oponernos nosotros a la oposición que el evangelio tiene, hay una acción espiritual de la Iglesia que es ineludible.

Primero, recordemos que Cristo venció sobre los poderes que cautivaban a los seres humanos y que su victoria siempre es el aval para que nosotros hagamos la tarea de lucha y de guerra espiritual y obtener la victoria que Él obtuvo anticipadamente por nosotros.

Por otro lado, también debemos recordar que el mismo Jesús afirmó categóricamente edificaré mi iglesia y las puertas de reino de la muerte no prevalecerán contra ella. Quiere decir que la victoria y la autoridad de Cristo son para nosotros como Iglesia el fundamento de saber contra quién luchamos y cuál es el objetivo y el resultado que vamos a obtener con la lucha, nosotros ya sabemos que la victoria está anticipada y garantizada, por eso, esta parte de nuestra tarea no debemos dejarla a un costado.

Es decir, queremos enfatizar que si bien podemos compartir el evangelio, anunciar a Cristo, compartir el evangelio con todo lo que ya hemos enseñado hasta aquí, pero hay una tarea que se realiza en la intimidad de la presencia de Dios, los hijos de Dios, la Iglesia, puestos con Él, recibiendo del Espíritu entendimiento y discernimiento para luchar contra esas fuerzas espirituales de maldad que hacen que la gente siga agobiada, que la gente siga destinada a estar velado su entendimiento, a seguir duro su corazón y a no poder ser penetrados por la Palabra. Esto humanamente no lo vamos a vencer, pero sí lo vamos a vencer con la fuerza del Espíritu y haciendo la tarea espiritual de luchar contra estas fuerzas del enemigo y para que el enemigo deje libre a la gente.

(Daniel Dardano)
Qué tremenda función dentro de la misión que tenemos de parte del Señor, ¿no? Hay un involucramiento total y completo, no podemos estar ajenos y decir, el mensaje es ajeno a mí porque a Cristo yo ya lo tengo y digo algo, no, no... hay un involucramiento completo que viene a ser una función. Y precisamente, Pablo se refirió a esta función con estas palabras:

“...a fin de presentar perfecta en Cristo Jesús a toda la humanidad.
Con este fin, trabajo y lucho con todas mis fuerzas
y con el poder que actúa en mí.

...
Quiero que sepan que es grande la lucha que sostengo por ustedes
y por los que están en Laodicea,
lo mismo que por todos los que nunca me han visto personalmente”...

Colosenses 1:28-29; 2:1 / RVC

Es evidente que aquí está el corazón de Pablo; y Pablo dice, sostengo una gran lucha espiritual.
A ver, si uno le preguntaría a Pablo, ¿tu lucha o tu conflicto es porque no puedes viajar a Colosas o no puedes viajar a Laodicea? ¿O quisieras estar con los que ni te conocen y presentarte yo soy el apóstol Pablo y esa es tu lucha? No, para nada, el apóstol Pablo tenía una gran lucha espiritual precisamente por toda la oposición que estaba dentro de la Iglesia.
Si repasamos toda la carta a los colosenses ustedes van a encontrar algunas pautas de cuál era esa lucha, evidentemente el gnosticismo estuvo todo el tiempo en la era de la Iglesia amenazando con herejías pero Pablo luchaba, y entonces ¿qué hacía? Intercedía en su espíritu, ahí está la guerra, ahí está la lucha espiritual que Pablo hacía. ¿Para qué? Para que destruyendo, para que aniquilando los poderes del enemigo, las iglesias pudieran impactar con el evangelio a cada ciudad, a cada región y donde ellos estuvieran. Ésta es la carga de Pablo, ésta era la lucha espiritual que él sostenía.
Nosotros por el poder y la autoridad que hemos recibido del Señor somos los únicos que podemos oponernos al diablo, al diablo y a todas sus huestes y estos van a estar obligados a retroceder y a soltar la mente de la gente que está cautiva, por eso, cuando la gente es liberada, recibe el evangelio para ser transformada.
Quiere decir, que cada vez que nosotros pensemos en compartir el evangelio anticipemos esta intercesión y guerra en el Espíritu, para que el evangelio luego haga su obra efectiva en el corazón de la gente.

(Daniel Cipolla)
Justamente, siguiendo Pablo con el mismo tema de la oposición, en Tesalonicenses él nos muestra algo importante acerca de esto y en 1 Tesalonicenses, capítulo 2, versículos 1 y 2 dice:

“Porque ustedes mismos saben, hermanos,
que nuestra visita a ustedes no fue en vano,
sino que después de haber sufrido y sido maltratados en Filipos,
como saben, tuvimos el valor, confiados en nuestro Dios,
de hablarles el evangelio (las buenas nuevas) de Dios
en medio de mucha oposición (de mucho conflicto)”.

1 Tesalonicenses 2: 1-2 / NBLH 

Como puedes observar hasta aquí varias veces y en diferentes partes de la Escritura, Pablo se refirió a la oposición y a la oposición por el evangelio, y este pasaje claramente muestra que Pablo sufrió oposición cuando le predicó a los que estaban en Tesalónica, pero también la misma carta, y esto es donde queremos poner el énfasis refleja la victoria de Pablo sobre esa oposición, ¿por qué? Vamos a leer juntos, ahora el capítulo 1 de 1 de Tesalonicenses en el versículo 6, la segunda parte hasta el versículo 8, que dice así:

“...a pesar de mucho sufrimiento,
recibieron el mensaje con la alegría que infunde el Espíritu Santo.
De esta manera se constituyeron en ejemplo
para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya.
Partiendo de ustedes, el mensaje del Señor
se ha proclamado no solo en Macedonia y en Acaya,
sino en todo lugar;
a tal punto se ha divulgado su fe en Dios
que ya no es necesario que nosotros digamos nada”.
1 Tesalonicenses 1: 6b-8 / NVI

Fíjese usted, aquí es clara la evidencia que Pablo tuvo del éxito obtenido sobre la oposición del evangelio, ¿por qué? Porque dice que no sólo llegó con el evangelio a los de Tesalónica, que recibieron la Palabra y fueron transformados, no, sino que hubo tal transformación que ellos mismos sirvieron de instrumento para que la Palabra corriera y llegara a Macedonia, llegara a Acaya y llegara a otros muchos lugares que no menciona. ¿Qué queremos demostrar? Que cuando Pablo habló de la oposición a los tesalonicenses, no se estaba quejando, no estaba Pablo tratando de decir, miren hermanos, yo con mucha tristeza tengo que decirles que ustedes tengan en cuenta todo lo que he sufrido, mire ahora me voy a sacar la camisa para que vean los treinta y nueve latigazos menos uno... Realmente Pablo no hacía ninguna de esas cosas, no estaba tratando de dar lástima, de lo que sufría por el evangelio debido a la oposición que enfrentaba, al contrario, la Palabra dice que él lo enfrentaba; algunas versiones usan una palabra un poco difícil o antigua que es la palabra denuedo. Pero esa palabra significa lo que dice aquí esta Escritura, significa valor, enfrentaba la oposición con valor, con valentía, con coraje, no el coraje humano, no la valentía humana ni el valor humano, el valor que viene según Dios, según el Espíritu de Dios y así Pablo estaba manifestando siempre un actitud de triunfo y nunca una actitud de derrota. ¿Por qué? Porque la Iglesia está puesta en la Tierra no para llorar por la oposición que tenemos sea por el diablo o sea por los corazones humanos, sino para levantarnos sobre ella y ser una contra oposición, según el poder de Dios que nos ha sido dado y que actúa en nosotros, así debemos actuar.

(Hernán Cipolla)
Y es extraordinario realmente, porque ésa debe ser nuestra visión, es decir, saber que tenemos asegurada la victoria, no mirar la oposición y hacernos chiquitos, sino que en el poder de Cristo poder vencerla, pero también necesitamos tener el enfoque correcto.
Puedo tener una extraordinaria cámara de fotos, pero si no sé cómo enfocar, ninguna foto me va a salir bien. Y a la hora de evangelizar necesitamos tener el enfoque correcto y Jesús nos enseñó el enfoque correcto, no hay nada mejor que el Señor que nos transmita cuál fue su enfoque y su visión hacia la gente, hacia las personas.
Para eso vamos a leer un pasaje de la Palabra que conocemos bien, dice de esta manera:

“Jesús recorría todos los pueblos y aldeas
enseñando en las sinagogas, anunciando las buenas nuevas del reino,
y sanando toda enfermedad y toda dolencia.
Al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas,
porque estaban agobiadas y desamparadas, como ovejas sin pastor.

«La cosecha es abundante, pero son pocos los obreros
—les dijo a sus discípulos—. Pídanle, por tanto,
al Señor de la cosecha que envíe obreros a su campo».”

Mateo 9: 35-38 / NVI

¿Cuál es el primer aspecto importante de la visión de Jesús reflejado en este pasaje? Ver a la gente con compasión. La compasión nos permite identificarnos con la condición y la situación de las personas, por eso dice que Jesús las vioagobiadas, desamparadas y como ovejas sin pastor.
Esto creo que es demasiado importante por lo siguiente, a veces siento que nos hemos vuelto especialistas, expertos en ver la maldad y el pecado de las personas; y lo vemos tan bien que hasta a veces como que nos enojamos y nos ponemos del otro lado, es decir, yo no puedo juntarme, no puedo mirarlo, no puedo estar, no puedo hablar, porque su pecado es tal y está tan embarrado que no me corresponde juntarme... Sí pero cuál es el problema, lo podríamos resumir en una fase coloquial que todos hemos dicho alguna vez, metemos a la persona y al pecado en la misma bolsa, como si el pecado y la maldad que tiene esa persona cegara nuestros ojos para mirar que en la Tierra, en realidad, no hay bueno ni uno solo, lo dice la Palabra. Aún se nos olvida que nosotros mismos, tal vez en circunstancias diferentes, porque no todas las personas vivimos lo mismo, pero estuvimos en la misma condición de la persona a la que estamos viendo, pecado, maldad, alejados del Señor, y sólo la gracia divina nos hizo reconocer cuánto necesitábamos a Cristo.

La compasión funciona totalmente diferente, es decir, cuando hay compasión genera en nosotros un deseo ardiente de ver a las vidas transformadas, no las miramos para juzgar por su maldad, las miramos porque sabemos cuánto necesitan a Cristo y el poder transformador del evangelio.

Ahora, siempre tenemos que tener presente una realidad, la misma Palabra dice, que todo ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de Dios; y yo sé que el pecado contamina esa imagen de Dios, es como si la ensuciara de alguna manera, pero por ensuciarla no se la quita, el ser humano sigue siendo creado a la imagen y semejanza de Dios, pero sobre todo es el objeto de amor de Dios. Es decir, Cristo murió por la humanidad, por el gran amor que Dios nos ha tenido y nos sigue teniendo, por eso Cristo entregó su vida, de manera que ¿sabe qué hizo el Señor? Puso un estándar, nos puso la regla de medir para tener la visión correcta cuando miramos a la gente y queremos compartirles el evangelio que actúa con poder.

Ahora, segundo aspecto de la visión de Jesús con respecto a la gente también, Jesús miró una cosecha. Obviamente, como solía hacer Jesús, aprovechaba las cosas que todo el mundo conocía en su época con las que estaban familiarizados y habló de cosecha y para describir la cosecha usó un adjetivo, dijo que era abundante, una cosecha abundante.
Podríamos preguntarnos, ¿por qué Jesús vio una cosecha abundante? Porque si lo analizamos fríamente, la gente en ese momento ¿se estaba arrepintiendo de a miles rindiéndose a Cristo? O bien, Jesús sabía que cuando ascendiera al Padre iba a dejar una cantidad multitudinaria de discípulos sobre la Tierra, entonces la tarea iba a ser más sencilla para la Iglesia por la gran cantidad de discípulos que habría, no. Repasamos las Escritura y nos damos cuenta que nada de eso ocurrió.
Entonces, ¿por qué Jesús estaba hablando de una cosecha abundante? Porque la visión de Jesús no se reducía a su momento, a su tiempo y ni siquiera a nuestra actualidad, Jesús estaba mirando lo que iba a ocurrir, incluso hasta que Él vuelva a buscarnos. Por eso, cuando le decía a sus discípulos que pidieran al Padre que enviara obreros, no era porque Jesús decía faltan obreros, no, lo que falta son obreros que tengan la misma clase de visión que Yo tengo, porque esos obreros son los que se necesitan en el campo para hacer la tarea como si Yo mismo la hiciera, con mi misma visión.
De hecho, Jesús sabía que los millones de cristianos que hoy estamos y somos parte de la Iglesia, somos los obreros, pero si nos falta esta visión seremos obreros inefectivos, no podremos hacer la tarea porque nos falta ver las cosas como Dios las ve. Sin embargo, por la fe, si miramos a la gente y vemos la cosecha abundante, entonces sabremos que el evangelio va a actuar con poder, que nada ni nadie se va a poder resistir al poder transformador del evangelio y del Espíritu Santo actuando en el corazón de la gente.

(Daniel Dardano)
Jesús al enseñar era práctico pero era profundo, y dijo, no les voy a dar lugar a dudar de que les falta algo para hacer la tarea, lo van a tener todo y se ocupó absolutamente de todo, y usaba, cosas muy simples como las parábolas o las semilla del campo.
A propósito voy a leer otro versículo:

“¿No dicen ustedes: “Todavía faltan cuatro meses para la cosecha”?
Yo les digo: ¡Abran los ojos y miren los campos sembrados!
Ya la cosecha está madura”...

Juan 4:35 / NVI

Al estar profundizando en esta visión de Jesús para predicar el evangelio, podemos percibir que entre esa visión de Jesús y la percepción que los discípulos tenían hay una gran distancia y una gran diferencia, ¿Por qué?
Para Jesús, ya la cosecha estaba lista. Para los discípulos faltaba tiempo para la cosecha.

Ahora, utilizando elementos de la época y cuando Jesús preguntó esto, tenemos que saber qué originó este tipo de vocabulario, en ese tiempo se utilizaba, precisamente, como una frase, un proverbio que decía precisamente que había un tiempo, un período determinado entre la siembra y la cosecha; y agregaba, y no se puede adelantar ese tiempo, hay que esperar ese tiempo.
Jesús dijo, cuatro meses para que llegue la siega, es decir, sí, Jesús sabía cómo eran los tiempos físicos, sin embargo, Jesús utilizando este ejemplo, este proverbio y estas palabras les hace ver a ellos, que si bien es cierto, en ese tiempo se usaba ese proverbio y pasaba eso y el período se daba de cuatro meses entre la siembra y la cosecha, en el terreno espiritual la cosecha estaba lista y no solamente lista, como dijo Hernán, abundante era.

Así que, tenemos dos factores, la cosecha lista y una cosecha abundante.
Así Jesús les quiso hacer ver a sus discípulos la premura de la hora y lo que ellos tenían que realizar.

Para nosotros hoy, la Iglesia, este énfasis es crucial, ¿por qué? Porque el poder que radica en la semilla del evangelio, cuando cae en el corazón hace el efecto que tiene que hacer, no podemos nosotros, como decía Hernán, trabajar con esa duda y pensar que el mundo está pervertido y cada vez va estar más pervertido y cada vez la moral va a descender más y cómo haremos y que ni el evangelio quizá, va a tener poder de transformar la vida, no.
Nosotros por haber sido transformados, creemos que el evangelio puede actuar instantáneamente transformando la vida de las personas.
Así que, nuestra visión no debe estar sustentada en la realidad del contexto en el cuál vivimos, sino en las palabras de Jesús, en la fe que está desarrollada en nosotros sabiendo que hay cosecha abundante y que el campo está listo. Esta visión erradicará por completo en nuestros corazones ideas que hemos transformado en frases, como por ejemplo, a esta persona no le llegó su tiempo, cuántas veces hemos escuchado esto; o bueno, es que esa persona está demasiado atada al vicio y es muy difícil romper con esa atadura y muchas otras que ustedes pudieran estar pensando en este momento.
Ahora bien, continuando con esta idea voy a leer un versículo para luego explicar el contexto:

“—Lo que es imposible para los hombres
es posible para Dios —aclaró Jesús”.

Lucas 18:27 / NVI

El contexto en el cual Jesús dijo estas palabras fue cuando un hombre rico lo visitó porque él tenía una inquietud, quería saber cómo llegar a obtener la vida eterna; y Jesús vio la oposición, Jesús vio el obstáculo y le dijo, tú tienes riquezas, entonces todo lo que tienes dalo, entrégalo. Es decir, quita del corazón la oposición que tú mismo te has fabricado, saca de tu corazón lo que tienes, dáselo a otros y ven y sígueme.
Y bueno, obviamente sabemos la historia no, este hombre dijo, no, no acepto eso y entonces, el hecho de querer obtener la vida eterna quedó relegado por las riquezas y por los bienes que él estaba teniendo.
Entonces, claro, sus discípulos reaccionaron y dijeron, bueno, mira, si los ricos no entran, entonces qué tremendo, qué difícil va ser entrar al Reino de los cielos. Y Jesús dijo, sí claro, para los hombres no es posible, pero para Dios sí es posible.
Aquí está la visión de Jesús. Y esa es la manera, queridos, de cómo nos tenemos que ver nosotros.
Es por eso, que el evangelio debe ser transmitido teniendo siempre la confianza que el evangelio dinamita, llegará a la gente para transformación de vidas.

(Daniel Cipolla)
Unido a las palabras que Daniel acaba de referirse que Jesús dijo, hay otras que Él también mencionó y quiero leer este pasaje bíblico en Mateo capítulo 5, del verso 14 al 16, que dice así:

“»Ustedes son la luz del mundo.
Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse.
Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón.
Por el contrario, se pone en la repisa
para que alumbre a todos los que están en la casa.
Hagan brillar su luz delante de todos,
para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes
y alaben al Padre que está en el cielo”.

Mateo 5: 14-16 / NVI

Bajo esta misma idea tenemos también las palabras del apóstol Pedro, que dijo así:

“Mantengan entre los incrédulos una conducta tan ejemplar que,
aunque los acusen de hacer el mal,
ellos observen las buenas obras de ustedes
y glorifiquen a Dios en el día de la salvación”.
1 Pedro 2:12 / NVI

Cuando Jesús habló, Él no dijo, ustedes llevan la luz, la llevan cada día consigo, no, no, no. Jesús dijo, ustedes son la luz, ¿qué implica esto? Que estemos dónde estemos cada uno de nosotros, en el lugar en que nos desenvolvemos ahí reflejamos la luz de Cristo y del evangelio de Cristo.
Las palabras escritas por Pedro unidas a las palabras de Jesús, nos muestran qué, cómo se manifiesta ese reflejo. Si estamos reflejando a Cristo, tiene que haber una manifestación palpable, no puede ser una manifestación espiritual que nadie vea, tiene que ser una manifestación palpable que todos vean. ¿Cuál es esa manifestación palpable? ¿Cómo la describió Pedro? La describió así, como una conducta ejemplar que muestra a los incrédulos que el Señor es real y que su evangelio ha transformado nuestras vidas.

Pedro lo dice con toda claridad, si la luz de ustedes, que es, la luz de Jesús está en ustedes, y ustedes se están desenvolviendo manifestando esa luz, tienen que manifestar algo, una conducta ejemplar.
¿Qué va ocurrir con esto? Que quieran o no quieran los incrédulos van a estar obligados a reconocer que Dios está en nosotros y van a estar obligados a alabar a Dios el Padre y decir, realmente algo especial hay en esta gente, yo puedo no estar de acuerdo, puedo no entenderlo o pueden estar locos, pero realmente tengo que decir que sus vidas me muestran algo sobrenatural que yo no tengo. Y eso tiene que ver con aquello que dijo Jesús y aquello que Jesús nos dio, que tiene que ver con lo que somos, no con lo que hacemos. Hacemos porque somos, no hacemos para ser, sino que somos y porque somos, entonces es que podemos hacer.
Somos la luz, y entonces podemos manifestar esa luz a través de una conducta ejemplar.

(Daniel Dardano)
Entramos a la recta final de este Secretos para que el mundo crea, parte 5, voy a leer la Palabra del Señor:

“¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído?
¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído?
¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?
¿Y cómo predicarán si no fueren enviados?
Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz,
de los que anuncian buenas nuevas!”

Romanos 10: 14-15 / RVR1960

Estas palabras se aplican a la Iglesia y a la visión de la Iglesia en este mundo. Para que la gente pueda invocar al Señor, tiene que creer, pero para creer debe oír y saber quién es Cristo, es todo un proceso.
Para llevar a cabo esta misión estamos nosotros, la Iglesia, quienes debemos predicar el evangelio como enviados del Señor, no hay otros, somos nosotros.
Pablo califica de, hermosos los pies de los que llevan estas buenas nuevas, los que llevan el evangelio de Jesucristo. Estos pies no sólo se manifiestan con la disposición de aquellos que son enviados y están dispuestos a ir a cualquier lugar donde el Señor los envíe, sino que esto pies representan la autoridad que la Iglesia tiene para hacer lo que tiene que hacer.
Hay un poder en el evangelio y qué preciosa es la Palabra: hermosos son los pies.

Querida Iglesia, hermosos son nuestros pies, y el Señor nos dio la disposición para ser enviados donde Él quiera, pero también, la autoridad para llevar con poder este mensaje del evangelio. La gente necesita invocar al Señor, necesita creer en el Señor pero para eso necesita saber y ver a Cristo en cada uno de nosotros.
Por eso, damos muchas gracias al Señor por esta revelación, sabiendo para qué estamos puestos, por todo lo que Él nos ha concedido.

Quisiera que nos unamos en oración al Señor agradeciendo el privilegio que tenemos, pero abriendo puertas en cada barrio, en cada ciudad, en cada nación, para que hagamos la tarea y el mundo conozca que ¡Cristo es el Señor! ¡Oramos!

Padre, cuántas gracias te damos, gracias por el poder de Cristo y el evangelio.

Gracias te damos porque no hay nada que se pueda oponer, y si se opone es derribado y destruido.

Gracias, porque nosotros, la Iglesia, somos los habilitados, certificados por ti en el poder del Espíritu, para anunciar estas buenas nuevas de salvación, para decirle al mundo hay una esperanza, es Cristo.

Y Señor, recibimos esta palabra, los pies de la Iglesia son hermosos, consideramos que la Iglesia es bella en sí misma porque Tú eres la cabeza, pero los pies que llevan el evangelio de la paz son pies hermosos.

Por eso, Señor, en esta hora abrimos todas las puertas en aldeas, pueblos, ciudades y naciones, para que Cristo brille a través de la luz que nosotros estamos portando, para que Cristo libere a través de la palabra de gracia que nosotros llevamos, para que Cristo sane a partir de las palabras de gracia que salen de nuestra boca, que Cristo sigue salvando, sigue transformando vidas, por el poder del evangelio.

Éste es un privilegio, por eso te damos gracias. Recibe la honra, la gloria, la majestad y la alabanza, en el poderoso nombre de Cristo Jesús, amén Señor, amén, amén.


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